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Perfil de celebridad
By Gina Shaw

Un lugar feliz

La actriz Rita Moreno afirma que su actitud positiva, ganada a pulso, es crucial para su salud mental, emocional y cognitiva.

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Fotografía de Ruben Chamorro

Rita Moreno elogia a las personas siempre que puede. “Muchas veces le digo a extraños: ‘¡Por Dios, qué hermosos ojos tienes!’ A todos nos hace bien”, dice la actriz, cantante y bailarina. “Ahora es un hábito. Cuando siento el impulso, lo digo en voz alta. Hace sonreír a las personas y me hace sentir bien. Me he vuelto una persona muy alegre, pero antes no era así”.

A sus 91 años, Moreno —una de las 17 personas que ha ganado un Óscar, un Emmy, un Grammy y un Tony— podría ser más feliz que nunca. También ganó un premio Peabody y los reconocimientos a su trayectoria artística de Kennedy Center y de Screen Actors Guild. Es más vigorosa, activa y espontánea que muchas personas con la mitad de su edad y lo atribuye, en gran parte, a su salud mental y a su actitud positiva ante la vida. Sin embargo, no ha sido fácil.

A principios de su carrera, la artista nacida en Puerto Rico luchó contra el racismo y el sexismo que veían sus éxitos como fracasos. Fue sólo cuando comenzó terapia que empezó a entenderse. “Quería dejar de sentir desprecio por mí”, comenta Moreno. “Solo falté a terapia cuando tenía que trabajar fuera de la ciudad. Incluso participé en terapia de grupo; me aterraba que otras personas se enteraran de mis terribles secretos, pero lo hice porque estaba decidida a mejorar mi salud mental”.

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Moreno con Marlon Brando en The Night of The Following Day en 1969

Reconocer patrones negativos fue uno de sus aprendizajes más importantes. “Siempre quise un hombre a quien yo pudiese hacer que me amara”, recuerda Moreno. “Aprendí a decir: ‘Estoy con alguien que no es bueno para mí’. Eran hombres que nunca me aceptarían por quien era en realidad”.

En su profesión encontró actitudes similares. Durante la década de los 50, a menudo recibía papeles de “piel morena, ojos brillantes” de etnicidad variable, como Tuptim (tailandesa) en The King and I, Jara (beduina) en El Alaméin, Ula (nativa americana) en Seven Cities of Gold o Honey Bear (nativa americana) en The Yellow Tomahawk. “Los acepté al principio, pero llegó un punto en que sólo hacía eso”, cuenta Moreno en Just a Girl Who Decided to Go for It, el documental que la PBS hizo sobre su vida en 2021. “Era lo único que obtenía y comenzó a doler”.

También sufrió acoso sexual y conductas inapropiadas por hombres, entre ellos su agente quien abusó de ella cuando era adolescente. Lo que le sorprendió fue la pobre opinión que tenía de sí misma, señala. “Me repetía: ‘Sabes que si se da la oportunidad, es probable que hagas algo mejor que esto. ¿Qué es lo que me sucede?’”.

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Rita Moreno en la versión original de West Side Story.

Con 22 años, en 1954 conoció a Marlon Brando en un rodaje. La relación sentimental aumentó su inestabilidad emocional. “Este hombre famoso, guapo y sexy me amaba con todo su ser y eso era todo para mí, pero por las razones equivocadas”, recuerda. Cuando descubrió que él tenía un amorío con su coestrella en Mutiny on the Bounty, Moreno tomó los somníferos que Brando tenía en su baño. Por fortuna, su asistente la llevó al hospital para un lavado de estómago. Pocos meses después, en 1961, se convirtió en la primera latina en ganar el premio de la Academia a mejor actriz de reparto por su papel de Anita en West Side Story.  

Crecimiento personal

Irónicamente, Brando fue quien animó a Moreno a buscar la terapia a la que ella atribuye su salud mental y cognitiva. “Me vio en un programa de televisión en el que aparentaba ser yo misma y me dijo: ‘Conmigo eres lo más honesta que puedes, pero vi a otra persona muy distinta en la TV y creo que debes ver a un terapeuta’. Tenía toda la razón. Él sabía leer a las personas y eso lo hacía un increíble actor”.

Moreno pasó los siguientes ocho años en terapia. A principios de los 70 —cuando junto al entonces desconocido Morgan Freeman e invitados como Mel Brooks o Gene Wilder participaba en el clásico infantil The Electric Company (la voz de Moreno abría el programa con la famosa frase “Hey, you guys!” y ganó un Grammy por álbum de reparto)— se sentía lista para dejar la terapia.

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Moreno con su hija y marido en 1982.

“Comenzaba a creer que era una buena persona”, recuerda. “Una de mis mayores revelaciones fue cuando dije a mi terapeuta: ‘¿Sabes? Creo que me gusta cómo soy’. Meses después le dije que estaba lista para dejar la terapia y estuvo de acuerdo. Le dije que si alguna vez necesitaba ayuda, volvería. ¡A veces creo que debería hacerlo!”

En 1965, Moreno se casó con el cardiólogo Leonard Gordon. Dos años después tuvieron a su primera hija, Fernanda Luisa Gordon. La polifacética carrera de Moreno tuvo altibajos pero casi siempre tuvo trabajo, participó como invitada en numerosos programas, como The Love Boat o Grey’s Anatomy; hizo películas como The Four Seasons en 1981; y una temporada como la voz de Carmen Sandiego en la serie animada Where on Earth Is Carmen Sandiego? En los 70 ganó Emmys por sus papeles en The Rockford Files y The Muppet Show, y décadas después ganó un premio por interpretar a Sister Pete, la psicóloga de prisión en el drama Oz de HBO. También ha participado en espectáculos de Broadway y ganó un Tony en 1975 por la comedia The Ritz.

Afrontar la depresión

Al morir Gordon en 2010 a los 90 años, Moreno atravesó otro periodo de depresión. “Aunque no fue la relación más fabulosa del mundo, lo amaba y respetaba. Sin él me sentí desamparada, algo que -ahora comprendo- él me provocaba”, señala. (Después de retirarse de la cardiología, Gordon se volvió su representante). “Me la pasé llorando hasta que mi hija me llevó con un psiquiatra quién me preguntó si quería tomar medicamentos y le contesté: ‘Claro, me encantaría dejar de llorar’”.

Aunque encontró el camino hacia la felicidad, Moreno dice que aún suele sentirse frágil. Rosita es el nombre con el que se refiere a la voz negativa que no la ha abandonado por completo (su primer nombre real es Rosa). “Esa vocecita se alza y me dice: ‘Ja, ja, te dije que no podrías hacerlo’. La única forma de silenciarla es decir: ‘Vete a tu cuarto mocosa’. A veces funciona, otras no. Cuando tienes tantos traumas, no creo que puedas sanar del todo. Aún me duele si me juzgan por el color de mi piel o mi ascendencia, pero he aprendido a perdonarme”.

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Moreno en la versión de 2021 de la cinta. Alamy/Collection Christophel/RnB

En años recientes, Moreno ha estado muy ocupada. En 2013, publicó su autobiografía, Rita Moreno: A Memoir y dos años después lanzó Una Vez Más, su primer disco en español. En 2017-20 protagonizó el relanzamiento de One Day at a Time y prestó su voz al especial de ABC Beauty and the Beast en diciembre de 2022. Steven Spielberg creó para Moreno el papel de Valentina, la dueña de una farmacia, en su versión de West Side Story de 2021 e interpretó maravillosamente “Somewhere” en la película. A principios de este año, Moreno fue estrella invitada en López vs. López, la nueva comedia de George López y Maya, su hija. Moreno hizo el papel del fantasma de la abuela de George.

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Moreno promocionando 80 for Brady

Moreno comparte créditos con Sally Field, Jane Fonda y Lily Tomlin en la cinta 80 for Brady -a estrenarse en febrero de 2023- una comedia sobre cuatro aficionadas que viajan al Super Bowl a conocer a Tom Brady. “Fue fabuloso y muy bueno para mi ego”, comenta. “Creo que las cuatro somos muy buenas juntas”. En mayo de 2023, Moreno aparecerá como la abuela Toretto en Fast X, la próxima película de la franquicia Fast & Furious.

Adaptarse al envejecimiento

Memorizar diálogos me cuesta más, admite Moreno. “Si se requería, antes podía memorizar algo de la noche a la mañana; ahora no puedo hacerlo y me cuesta recordar nombres. Veo rostros, como los de las estrellas, pero no recuerdo sus nombres y eso me enloquece. A veces me molesto, aprieto los dientes y digo palabrotas; esas sí que las recuerdo!”

A pesar de estos episodios, Moreno reconoce los beneficios de su larga búsqueda por el bienestar mental y de seguir las recomendaciones de neurólogos y de otros médicos sobre la salud cognitiva a largo plazo, como dormir, comer bien y hacer ejercicio. Aunque ya no baila ni hace ejercicio de alto impacto, se enfoca en su tronco y en la pelota de equilibrio. “Uso una pared como apoyo para no caer cuando me subo a la pelota”.

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Moreno con Martin Short en 2022.

Uno de sus ejercicios favoritos se inspira en un artículo de Vogue que escribió su esposo sobre cómo se mantienen sanos los directores de orquesta al envejecer. “Tenía la hipótesis de que se debía a que utilizan vigorosamente la parte superior de su cuerpo”, indica Moreno. Pensé: “’Yo puedo hacerlo’, tomé un lápiz y empecé a dirigir pero me quedé sin aliento rápidamente. Es genial y puedes hacerlo con cualquier tipo de música. Levantando y bajando los brazos o moviéndolos de un lado a otro en sintonía con la música. Es un excelente ejercicio”.

Disfruta mucho conducir marchas, pero también el ritmo de Bruno Mars. “Su música me provoca bailar, pero mis rodillas no me dejan, así que mejor dirijo y muevo mi cuerpo, es muy divertido”.

Moreno también realiza actividades específicas para estimulación cognitiva. “Un día se me ocurrió escribir con mi mano no dominante. Lo he hecho por años y ya no son los mismos garabatos”. Otra actividad la hace en un estudio de danza que renta (“No se debe hacer en casa donde hay muebles”, advierte): “Camino hacia atrás con una mano en la pared para no caer. Lo inventé, pero me parece lógico, cualquier cosa a la que no estamos habituados hará trabajar nuestro cerebro”.

“Para desafiar tu cerebro”, agrega, “sólo tienes que usar tu imaginación. Hay muchas cosas que podemos hacer”.


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