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Shutterstock.com

Es común que en padecimientos como esclerosis múltiple, epilepsia, traumatismo craneoencefálico, enfermedad de Alzheimer o ataque cerebrovascular se presente depresión. Un estudio danés sobre sobrevivientes de ataque cerebrovascular publicado en 2016, encontró que más de la mitad tuvo depresión en los primeros tres meses y 25% en los dos años siguientes. Estadísticas similares se han reportado en otras enfermedades neurológicas.

“La disfunción cognitiva y otras afecciones neurológicas elevan de forma significativa el riesgo de depresión, con o sin su antecedente”, comenta Scott Hirsch, MD, neuropsiquiatra en Contemporary Care of America en Greenwich, CT.

El vínculo entre depresión y enfermedad neurológica no es claro y las teorías varían conforme al padecimiento. “Puede ser por causa biológica pura, como los cambios bioquímicos en el cerebro causados por el ataque cerebrovascular”, explica el Dr. Hirsch. En un ataque cerebrovascular, la amígdala (implicada en la regulación de las emociones) suele dañarse, las cifras del factor neurotrófico derivado del cerebro (una proteína que afecta el estado de ánimo) y de cortisol (la hormona del estrés) disminuyen, todo lo cual puede derivar en depresión. En la enfermedad de Parkinson, por ejemplo, la depresión puede ser por la disminución de dopamina.

Personas con otras enfermedades, como cáncer o diabetes, también son más propensas a la depresión. “En los padecimientos crónicos de cualquier tipo, no sólo neurológicos, hay una mayor probabilidad de tener depresión”, declara el Dr. Hirsch.

Factores psicosociales, como aislamiento social, soledad o duelo, pueden contribuir a la depresión, señala El Husseini, MD, FAAN, profesora de Neurología en Duke University Medical Center en Raleigh, NC.

Cualquiera que sea la causa, la depresión se debe tratar o podría causar aislamiento o depresión y deterioro cognitivo más graves, o incluso suicidio. He aquí lo que puede hacer si cree que usted o un ser querido puede tener depresión.

Conozca los signos.
“Los signos iniciales más comunes incluyen alteraciones del sueño, reducción de energía, cambios en el apetito y grado de actividad, y menos concentración”, explica la Dra. El Hussaini. “Es fácil ignorarlos o asumir que son signos de la enfermedad neurológica y no de la depresión”. Otro signo de alarma es perder el interés o placer de hacer cosas que antes disfrutaba.

Busque ayuda.
“Si su estado de ánimo deprimido o triste dura más de dos semanas y aún no disfruta lo que solía hacer, hable con su médico familiar o neurólogo”, recomienda el Dr. Hirsch.

Obtenga tratamiento.
La depresión se puede manejar con cambios en el estilo de vida, medicamentos o terapia, señala la Dra. El Hussaini. “Suelo enfocarme primero en que hagan suficiente actividad física y descansen bien. También en que coman una dieta saludable y eviten el consumo excesivo de alcohol. Si fuman, los motivo a dejarlo”. La terapia puede ayudar a resolver problemas, a manejar “pensamientos recurrentes” (pensar demasiado en un problema, evento negativo en la vida o síntomas de depresión) y en superar pérdidas. Los antidepresivos también pueden ayudar. El médico puede indicarle el antidepresivo más apropiado y sin interacciones negativas con otros de sus medicamentos. “Suele comenzarse con dosis pequeñas para vigilar efectos colaterales”, indica la Dra. El Husseini. “En estudios clínicos se han encontrado tasas de respuesta a los antidepresivos en personas con afecciones neurológicas de entre 50 y 65%”.

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