La actriz Rita Moreno piensa que años de terapia le ayudaron a mantener su cerebro ágil y ese concepto, cuidar la salud mental para proteger al cerebro, gana adeptos entre los investigadores. Un informe de Global Council on Brain Health de AARP en 2018 encontró una correlación entre bienestar mental y salud cerebral al envejecer.
“Una mala salud mental podría interferir con la capacidad de razonar, de interacción social y de regulación de las emociones”, indica el reporte y destaca que varios estudios han relacionado un mayor bienestar mental con una mejor salud cerebral al envejecer. Un ejemplo es un análisis de más de 10 000 individuos publicado en Health and Retirement Study en 2018 el cual encontró que tener un propósito en la vida se relaciona con menor riesgo de demencia.
“Existen conexiones significativas entre estrés y cognición, y es claro que la depresión y ansiedad son trastornos estresantes que afectan al bienestar”, señala Liana Apostolova, MD, FAAN, profesora de investigación en enfermedad de Alzheimer en Indiana University School of Medicine en Indianapolis. “No superar adversidades en la vida podría tener un efecto negativo en la función y estructura del cerebro”, comenta.
En 2020, tres informes apoyaron la noción de que una mejor salud mental puede proteger al cerebro. Un estudio publicado en JAMA de American Medical Association demostró que las personas que tuvieron traumas temprano en la vida podrían tener mayor riesgo de disfunción cognitiva al envejecer; un informe en The Lancet incluyó a la depresión entre los 12 principales factores de riesgo modificables para demencia; y una revisión de estudios publicados describe un vínculo significativo entre ansiedad y riesgo de demencia.
“Al comparar personas con síntomas depresivos con quienes que no los tienen, sabemos que en los primeros el riesgo de desarrollar demencia en los siguientes dos años se duplica”, dice Sudha Seshadri, MD, FAAN, directora de Glenn Biggs Institute for Alzheimer’s & Neurodegenerative Diseases en UT Health San Antonio en Texas. “Ante la pregunta: ¿Qué sucede primero: demencia o depresión? Sabemos que una de las primeros estructuras cerebrales afectadas por la enfermedad de Alzheimer es el locus coeruleus el cual participa en la respuesta al estrés. La depresión podría ser una reacción al temor y a la ansiedad de estar en etapas tempranas de demencia”.
La investigación también encontró que la vida social podría incidir en la salud cerebral. “Una red de apoyo, conexiones sociales fuertes y no sentirse solo se asocian con más volumen cerebral en las resonancias magnéticas”, explica la Dra. Seshadri. “Un estudio publicado en JAMA Neurology en 2021 encontró que las personas que tenían con quien hablar obtenían mejores resultados en los exámenes cognitivos que quienes no lo tenían. Las conexiones sociales podrían mejorar la resiliencia del cerebro”. Según un estudio en The Lancet, los adultos mayores con redes sociales más fuertes tuvieron mejor función cognitiva (aun cuando tenían placas de beta-amiloide en el cerebro) que quienes tenían menor apoyo social.
“Quienes dudaban del efecto de la interacción social en la cognición, obtuvieron respuestas en la pandemia de COVID-19”, comenta Christopher M. Wilson, MD, neurólogo y director médico en American Health Network en Indiana. “El aislamiento en la pandemia de COVID afectó mucho a los pacientes con disfunción cognitiva leve que aún tenían funcionalidad alta y vivían de forma independiente. Nunca había visto un cambio en la cognición de tantas personas en un periodo tan breve”.
Manejar el estrés es otro factor clave. La encuesta de AARP encontró que los adultos mayores que manejaban mejor el estrés tenían mayor probabilidad de calificar su función cognitiva como “excelente” o “muy buena”.
“Muchos de los hábitos que son buenos para la salud y bienestar mentales también se relacionan con la reducción del riesgo de demencia al envejecer”, explica el Dr. Wilson. “Sabemos que las personas que duermen bien, hacen ejercicio, manejan el estrés y tienen vida social tienden a mostrar grados menores de demencia al envejecer. Aunque no hay estudios clínicos que demuestren directamente que cuidar de la salud mental reduce la demencia, es claro que lo que es bueno para el bienestar mental también lo es para el cerebro”.
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La actriz Rita Moreno afirma que su actitud positiva, ganada a pulso, es crucial para su salud mental, emocional y cognitiva.