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Vegetables arranged on a plate to resemble a clock
Rasa Petreikiene/istockphoto

En los últimos 10 años, la dieta conocida como ayuno intermitente ha ganado atención. Consiste en ayunar unas horas al día, o todo el día, dos a cuatro días a la semana, y se promueve como una forma efectiva y simple de perder peso. La dieta pretende simular las condiciones de escasez de alimento que, probablemente, los humanos en la prehistoria soportaron decenas de miles de años, explica Mark P. Mattson, PhD, profesor adjunto retirado de Neurociencias en Johns Hopkins University en Baltimore.

Sus variedades son: 5:2, días alternos y con restricción de tiempo, explica Krista Varady, PhD, profesora de Nutrición en University of Illinois en Chicago. En 5:2 se comen pocas calorías (500 a 1 000 calorías) 2 días de la semana y se sigue una dieta saludable sin restricción de calorías los 5 restantes; se puede ayunar o no en días consecutivos. En días alternos se ayuna —beber líquidos o comer 25% de las calorías habituales (500 calorías)— cada tercer día y los días de ingesta, se come sin restricciones. En restricción por tiempo, comidas, refrigerios y bebidas calóricas se consumen en una ventana de tiempo de 4 a 8 horas y se bebe agua, té, café negro u otras bebidas sin calorías las 16 a 20 horas restantes del día.

En términos de pérdida de peso, un artículo publicado este año en Nature Reviews: Endocrinology encontró que con esta dieta se pierde entre 3 y 8% de peso en 8 a 12 semanas, lo cual coincide con lo que se pierde con una dieta reducida en calorías convencional. Algunos estudios muestran mejoras en presión arterial, colesterol LDL, glucosa en sangre o en sensibilidad a la insulina, pero otros no muestran beneficios, dice la Dra. Varady, autora de The Every-Other-Day Diet: The Diet That Lets You Eat All You Want (Half the Time) and Keep the Weight Off. 

Los científicos continúan analizando la dieta para entender su efecto, si lo tiene, en el cerebro y en enfermedades como ataque cerebrovascular, demencia, epilepsia, esclerosis múltiple o en enfermedad de Parkinson. Hasta ahora, la investigación se ha confinado en ratones y pequeños estudios piloto en humanos, pero se esperan resultados más concretos en los próximos años. Por ahora, esto es lo que se sabe.

Un estudio de National Institute on Aging en mujeres con sobrepeso de 55 a 70 años investiga el efecto de ocho semanas de la dieta en la memoria, el pensamiento y en el riesgo de enfermedad de Alzheimer. El estudio incluye resonancia magnética y estudios de sangre y líquido cefalorraquídeo en busca de cambios tempranos en el cerebro relacionados con Alzheimer.

Estudios en animales sugieren que el ayuno protege a las neuronas al entregar cetonas como combustible en lugar de glucosa. Las cetonas podrían ayudar al cerebro a producir el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) que promueve el crecimiento de nuevas células y sus conexiones. BDNF también protege a las células del estrés permitiendo que vivan más y trabajen mejor. Estudios de laboratorio demuestran que el ayuno retrasa las placas y los ovillos característicos de la enfermedad de Alzheimer, señala el Dr. Mattson.

En la enfermedad de Parkinson, los estudios de laboratorio indican que el ayuno protege a las neuronas que producen dopamina y ayuda a que las mitocondrias funcionen mejor, explica Rodolfo Savica, MD, PhD, FAAN, profesor de Neurología en Mayo Clinic en Rochester, MN. (Las mitocondrias son órganos de las neuronas que generan la energía química necesaria para las reacciones bioquímicas celulares). En el Parkinson, las células que producen dopamina se dañan y destruyen. Cuando las mitocondrias dejan de funcionar bien, se vuelven hiperactivas; el ayuno intermitente podría reducir esa hiperactividad, señala el Dr. Savica.

Un estudio en animales publicado en Stroke en 2020 demostró que las cetonas que se producen en el ayuno podrían reducir el daño cerebral y mejorar la recuperación limitando la inflamación y los radicales libres que dañan a las neuronas en los minutos u horas después de un ataque cerebrovascular. Los primeros estudios en humanos que analizan los efectos del ayuno en la recuperación de un ataque están en proceso en National Taiwan University Hospital y en China’s Ulsan University Hospital.

Las cetonas también podrían reducir las convulsiones epilépticas, según un estudio publicado en Frontiers in Cellular Neuroscience en 2016 en el que se postula que las cetonas reducen los pulsos de hiperactividad en las neuronas que causan convulsiones al reducir la inflamación o cambiar la señalización entre células.

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Formas seguras de comenzar el ayuno intermitente

Para asegurar una alimentación saludable mientras intenta el ayuno intermitente para recetas creadas por Linda Monastra, chef y graduada de Natural Gourmet Institute en New York City.