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Nutrición
By TIMOTHY GOWER

Perder peso es bueno para la salud del cerebro

 

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RicardoImagen/istockphoto

Cuando a Susan O’Rourke le diagnosticaron enfermedad de Parkinson en 2015, su médico le prescribió pramipexol (Mirapex), un medicamento que además de causar insomnio, le provocó un apetito voraz. “Me comía el refrigerador”, cuenta O’Rourke, de 71 años, de Newark, NJ. “Nunca fui delgada, pero me volví obesa”.

Cuando llegó a 220 libras y no podía caminar más de una cuadra sin cansarse, O’Rourke se lo tomó en serio. Otro médico cambió su medicamento a una combinación de selegilina y carbidopa-levodopa que no aumenta el apetito, se inscribió en un programa en línea de control de peso y comenzó a caminar (ahora camina 3 millas al día) y a hacer yoga. En los últimos 14 meses perdió 60 libras. También mejoró su andar y bajó su presión arterial.

“Me siento mucho mejor”, comenta O’Rourke. En 2020, después de una implantación exitosa de un aparato para estimulación cerebral profunda para tratar temblores en su mano izquierda, “su recuperación fue mejor gracias a su mejorado estado de salud”, dice su neuróloga, Elana N. Clar, MD, de North Jersey Brain and Spine Center en Oradell, NJ.

La investigación indica que perder peso puede mejorar el control de varios padecimientos neurológicos. Un estudio publicado en Surgery for Obesity and Related Diseases en 2021 mostró que perder peso podría mejorar la calidad de vida de pacientes con esclerosis múltiple (MS); una revisión en Obesity Surgery en 2020 encontró que puede reducir la frecuencia e intensidad de los ataques de migraña; y varios estudios han demostrado que ayuda a disminuir la gravedad de la apnea obstructiva del sueño.

Tener demasiada grasa corporal puede amenazar la salud cerebral de diferentes formas. Puede elevar el riesgo de ataque cerebrovascular isquémico (por bloqueo de arterias cerebrales) ya que el exceso de grasa aumenta el colesterol y los lípidos no saludables y la probabilidad de desarrollar hipertensión arterial o diabetes tipo 2. Estas tres condiciones son factores de riesgo paraataque cerebrovascular, explica Seemant Chaturvedi, MD, FAAN, profesor de Neurología en University of Maryland en Baltimore.

Un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más — considerado en el rango de obesidad — aumenta 50 a 100% el riesgo de ataque cerebrovascular isquémico, según las guías de American Stroke Association de 2021. Las mujeres de 20 a 49 años con sobrepeso (IMC de 25 a 29) tienen una probabilidad 1.8 veces mayor de desarrollar demencia con la edad que las personas con peso normal, según un estudio en Alzheimer’s & Dementia en 2021. En mujeres jóvenes con obesidad, el riesgo fue 2.45 veces mayor. El estudio mostró que los hombres jóvenes con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo similar. Un estudio en Annals of Clinical and Translational Neurology en 2019 encontró que factores como obesidad, tabaquismo o poca exposición solar pueden contribuir al desarrollo de la esclerosis múltiple.

Además, los científicos saben que la obesidad abdominal puede provocar inflamación, indica Eva Feldman, MD, PhD, FAAN, profesora de Neurología en University of Michigan en Ann Arbor. Los químicos inflamatorios liberados por la grasa abdominal podrían dañar el tejido cerebral, señala la Dra. Feldman.

Estudios en animales realizados por la Dra. Feldman han mostrado que las neuronas pueden desarrollar resistencia a la insulina, y esto contribuye al deterioro cognitivo, la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y otros padecimientos neurológicos. Cuando las neuronas desarrollan resistencia a la insulina (la causa principal de diabetes tipo 2), usan glucosa -su fuente principal de energía- de manera menos eficiente.

Está claro que mantener un peso saludable es bueno para el cuerpo y la mente. Sin embargo, lograrlo es todo un desafío, especialmente para quienes tiene enfermedades neurológicas. Las siguientes estrategias podrían ayudar:

Tome en cuenta sus medicamentos. Varios de los medicamentos prescritos para padecimientos del cerebro y sistema nervioso provocan aumento de peso, entre ellos ácido valproico, pregabalina, gabapentina,carbamazepina y vigabatrina; todos estos se utilizan para tratar la epilepsia o el dolor de origen nervioso. Los pacientes deben notificar a su médico si suben más de cinco libras después de comenzar un medicamento, aconseja Lawrence Cheskin, MD, jefe del departamento de nutrición y estudios de alimentos en George Mason University. “Su médico podría indicar otro que no lo haga subir de peso”, señala. También puede preguntar a su médico cómo controlar su peso o sobre los supresores del apetito. En junio, Food and Drug Administration aprobó semaglutida (Wegovy), un medicamento inyectable para adultos con IMC igual o mayor a 30, o de 27 si tienen un padecimiento relacionado con el peso (como hipertensión arterial o diabetes tipo 2). En un estudio en New England Journal of Medicine en 2021, las personas con sobrepeso tratadas con semaglutida perdieron en promedio 15% de su peso versus 2.4% en los que recibieron placebo.

Encuentre el ejercicio adecuado. La actividad física regular es esencial en cualquier plan para perder peso, incluso en personas con poca movilidad, dice Aliza Ben-Zacharia, PhD, DNP, profesora en Hunter College School of Nursing en New York. A sus pacientes en silla de ruedas o con debilidad en piernas les recomienda ejercicios sencillos, como pedalear en silla, levantar pesas ligeras, nadar, o realizar ejercicios acuáticos. Los pacientes con dolor y fatiga pueden pedir a su médico una valoración física y asistencia para desarrollar un programa adecuado. “Encontrar el grado de ejercicio que concuerde con sus capacidades facilita el apego al plan de ejercicio”, explica la Dra. Ben-Zacharia. Pero, agrega, “el paciente debe estar motivado”.

Diseñe un plan de alimentación saludable. Ninguna dieta ha mostrado ser la más eficaz para perder peso. Un estudio en JAMA Network Open en 2018, por ejemplo, encontró que dietas con poca grasa y pocos carbohidratos produjeron casi la misma pérdida de peso un año después (12 a 13 libras). No obstante, la investigación de la Dra. Feldman sugiere que reducir el consumo de grasas saturadas (estas se encuentran en carnes rojas, leche entera o mantequilla) es bueno para el cerebro. En un estudio en PLoS One en 2016, ella y sus colegas encontraron que, si alimentaban ratones con dietas ricas en grasa saturada, se volvían obesos con rapidez y su memoria empeoraba; cuando volvían a una dieta normal, perdían peso y recuperaban la memoria. Otro estudio de la Dra. Feldman en The Journal of Neuroscience en 2021 relaciona el consumo de grasas saturadas y obesidad con neuropatía periférica (dolor por lesión nerviosa en manos y pies). La doctora motiva a sus pacientes a comer más frutas y verduras, frutos secos, granos enteros, pescado, aves y grasas saludables, como el aceite de oliva. El Dr. Cheskin agrega evitar comprar galletas, dulces y otros aperitivos ricos en calorías. “Si no hay en casa, no podrá comerlos”.

No lo haga solo. Compartir con otros su plan para perder peso puede hacerlo más responsable. Incluso podría sugerir que toda su familia adopte hábitos alimenticios más saludables, dice el Dr. Cheskin. Unirse a un programa comercial de control de peso, como WW (antes Weight Watchers) ayuda a cambiar sus hábitos alimenticios, y a perder peso y no volver a ganarlo, según un informe de US Preventive Services Task Force de 2018. O’Rourke usó la aplicación Noom, que se enfoca en cambiar la forma de pensar sobre la comida y ofrece asesoría personal para controlar el peso. Un estudio publicado en BMJ Open Diabetes Research & Care en 2016 encontró que 36 adultos con prediabetes que usaron Noom perdieron en promedio 7.5% de su peso. No obstante, un número igual de participantes dejaron de usar la aplicación.


Para obtener recetas nutritivas con pocas calorías creadas por Linda Monastra, egresada de Natural Gourmet Institute en New York City, visite BrainandLife.org/LowCalRecipes.