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Nutrición
By Sari Harrar

Los flavonoides en la enfermedad de Parkinson

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Elena Vafina/istockphoto

El consumo regular de alimentos y bebidas ricos en flavonoides protectores de células —sustancias vegetales presentes en frutas, verduras, chocolate o bebidas como vino tinto o té— se relaciona con menos muertes en personas con enfermedad de Parkinson, según un estudio publicado en Neurology este año. En un análisis de 599 mujeres y 652 hombres con Parkinson, con una media de seguimiento de 33 años, quienes consumían alimentos y bebidas ricos en flavonoides tres veces por semana fueron entre 26 y 40% menos propensos a morir por otras causas frente a quienes los consumían menos de una vez al mes.

Los sujetos participaron en dos estudios de larga duración —Nurses’ Health Study y Health Professionals Follow-up Study — sobre la salud de adultos de edad mediana y avanzada en Estados Unidos. Desde las década de los 70 y 80, cada dos o cuatro años los participantes respondieron cuestionarios sobre alimentación, ejercicio, sueño y otros hábitos de estilo de vida. Para el informe en Neurology, los investigadores identificaron a las personas que desarrollaron enfermedad de Parkinson y revisaron sus cuestionarios alimentarios para analizar el consumo de seis flavonoides. Para determinar la muerte en este grupo, se revisaron registros oficiales e informes de familiares.

Además de menos riesgo de muerte para quienes comían más flavonoides después de su diagnóstico de Parkinson, el estudio encontró que los hombres que consumían más flavonoides antes del diagnóstico también tenían menos riesgo de muerte. Este análisis se une a un conjunto creciente de evidencia sobre asociaciones prometedoras para personas con enfermedad de Parkinson.

“Una dieta saludable, rica en verduras y frutas, aún después del diagnóstico de Parkinson, podría retrasar su progresión y mejorar su supervivencia”, señala el autor Xiang Gao, MD, PhD, jefe del departamento de nutrición e higiene alimenticia de Fudan University’s School of Public Health en Shanghai (antes en Penn State). En otro estudio en Neurology en 2012, el Dr. Gao encontró que ingerir más flavonoides, especialmente en hombres, reducía el riesgo de desarrollar Parkinson.

Los flavonoides pueden proteger al cerebro y al cuerpo de varias formas y reducir el riesgo de muerte prematura, según el estudio en Neurology. Al depurar radicales libres, podrían reducir la inflamación que participa en la pérdida de células productoras de dopamina en el Parkinson. “En animales se ha demostrado que los polifenoles (compuestos vegetales que incluyen a los flavonoides) reducen la formación de alfa-sinucleína, la proteína que se aglutina en el cerebro y cuerpo de las personas con Parkinson”, explica Kellyann Niotis, MD, neuróloga en Weill Cornell Medicine en New York. También pueden proteger contra hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, ataque cerebrovascular, cáncer, depresión o deterioro cognitivo, los cuales contribuyen al riesgo de morir con o sin enfermedad de Parkinson.

El hecho de que la elección de alimentos incida en el riesgo de enfermedad de Parkinson y en el estado al final de la vida es importante, indica la Dra. Niotis, quien se enfoca en estrategias para reducir el riesgo de personas con antecedente familiar de enfermedad de Alzheimer o Parkinson. “Con tantos factores de riesgo no modificables, como edad, sexo o genética, este es uno que sí se puede modificar”, señala. “Sabemos que las dietas mediterránea y MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay) se relacionan con menos riesgo de enfermedad de Alzheimer”, en referencia a las dos dietas basadas en plantas. “La investigación actual ahora apoya su efecto potencial en la prevención y retraso del inicio del Parkinson. Podrían tener un efecto positivo general en la salud cerebral”.

Aunque la Dra. Niotis considera que el estudio suma, destaca algunas limitaciones. No considera los subtipos de Parkinson con una progresión más rápida y enfermedad más grave. Tampoco analiza dieta ni causas específicas de muerte. Las personas con Parkinson tienen más riesgo de muerte prematura por otras razones, como caídas, neumonía por problemas de deglución o fragilidad general, las cuales pueden agravar incluso problemas menores de salud. Reducir la mortalidad prematura es significativo, señala la Dra. Niotis, pero el estudio no ofrece datos de la calidad de vida, la cual es un factor importante.

“No hay un remedio mágico para prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, pero hay opciones más saludables para el cerebro”, recalca. “Una dieta rica en antioxidantes y flavonoides puede tener un efecto positivo en el riesgo, la evolución y las complicaciones de la enfermedad de Parkinson”.

La mejor forma de agregar más flavonoides a su dieta es con los alimentos, no con suplementos. “No hay aún evidencia que apoye los suplementos de flavonoides para reducir el riesgo o la mortalidad de la enfermedad de Parkinson”, dice el Dr. Gao.

Los siguientes consejos de Nicole Shuckett, RD, dietista privada en Toronto y especialista en nutrición para trastornos del movimiento, pueden ayudarle a consumir más flavonoides.

Coma con el arcoíris. Elija frutas y verduras de colores diversos para recibir una variedad de flavonoides, señala Shuckett. En el análisis publicado en Neurology, quienes consumieron más antocianinas (de alimentos como mora azul, cereza, arándano o col morada) y flavonoles (en manzana, té, plátano, durazno y pera) tuvieron una tasa de supervivencia 66 a 69% más alta que quienes consumieron menos. Incluya ingredientes ricos en flavonoides agregando perejil picado en la sopa o jugo de limón, lima o naranja al agua.

Hágalo jugoso. “Puede agregar bayas, cocoa de alta calidad y vegetales de hoja verde a los batidos”, recomienda la Dra. Niotis. Son buenos para personas con enfermedad de Parkinson o para quienes tienen dificultad para masticar, deglutir o usar utensilios de cocina, agrega.

Compre versiones congeladas. Fresas, moras azules y frambuesas congeladas pueden ser más baratas que las bayas frescas y pueden conservarse por meses, indica Shuckett. Lo mismo para espinaca, col rizada y otras hojas verdes congeladas, las cuales se pueden agregar a sopas y guisados.

Sorba una taza. El té negro y el té verde provienen de la misma planta (camellia sinensis) y ambos contienen flavonoides llamados epicatequinas. Reposar el té en agua hirviendo de 5 a 10 minutos aumenta la cantidad de antioxidantes, según un estudio publicado en Food Chemistry por investigadores de Clarkson University en Potsdam, NY.

Hágalos comida. Busque recetas con tofu, frijol negro, col, cebolla, tomates y pimientos, crudos o cocidos. Todos son buenas fuentes de flavonoides, señala Shuckett.

Saboree el vino tinto. Beber tres copas de vino tinto por semana se relacionó con menos riesgo de mortalidad en el estudio, pero el alcohol no es para todos. “Una copa un par de veces por semana está bien, en tanto su médico no aconseje lo contrario”, indica Shuckett.

No olvide del postre. Reciba flavonoides incluso del postre escogiendo los que lleven chocolate oscuro o fruta, recomienda, Shuckett, quien también sugiere combinarlos.


Para conocer más platillos llenos de flavonoides creados por Linda Monastra, chef graduada de Natural Gourmet Institute en New York, visite Flavonoid-Rich Recipes that May Lower the Risk of Parkinson’s Disease.