Ethan Henderson, residente de Tucson, AZ, de 55 años, pasó de no tomar medicamentos a tomar siete cada día desde el diagnóstico de enfermedad de Parkinson hace seis años. Cinco son para los síntomas de movimiento y dos para síntomas gastrointestinales.
Además de aprenderse horarios y tener que llevarlos en su equipaje de mano cuando viaja, Henderson tiene que soportar sus efectos secundarios, como dolor abdominal, somnolencia, mareo, sequedad de boca y problemas urinarios. Agradece que controlan los síntomas del Parkinson, pero tomar pastillas es una ocupación más y Henderson ya está muy ocupado en su puesto como director de filantropía de Michael J. Fox Foundation.
La “polifarmacia” se define como tomar más de cinco medicamentos. Las personas con padecimientos neurológicos toman antidepresivos o ansiolíticos para la fatiga, los temblores o el insomnio, por ejemplo; y medicamentos para otros problemas, como diabetes, cardiopatía o artritis, además de suplementos y medicamentos sin receta.
La lista crece cuando se prescriben medicamentos nuevos, más seguros o mejores, dice Douglas Scharre, MD, FAAN, profesor de neurología de Wexner School of Medicine; o bien, cuando se prescriben fármacos para los efectos secundarios.
Tomar más de un medicamento no siempre es malo, dice el Dr. Scharre. Muchas personas lo hacen sin problemas, pero hay casos en los que el fármaco ya no es eficaz, tiene efectos secundarios o interactúa con otros fármacos, añade.
Vigilar las interacciones
Identificar el objetivo de cada medicamento o si siguen siendo necesarios no es fácil, más cuando son varios los médicos que prescriben. Consultar varios especialistas es positivo, pero también puede conducir a combinaciones poco seguras. Un estudio en pacientes con demencia que tomaban tres o más medicamentos reveló que 75% de sus medicamentos eran recetados por más de un médico.
“Es muy importante llevar una lista actualizada de medicamentos a cada cita”, afirma Donovan Maust, MD, director de psiquiatría geriátrica de University of Michigan. El paciente trabaja con su médico y farmacéutico para elegir fármacos con más beneficios y menos efectos secundarios, pero si un médico nuevo o una visita a urgencias añaden otro medicamento a un plan bien ajustado, se puede afectar la rutina o la salud del paciente. Algunos fármacos afectan el metabolismo y la absorción de otros fármacos, explica Nick Panos, PharmD, especialista en farmacia clínica de Rush University Medical Center. Según la interacción y efecto del fármaco, se puede modificar su toxicidad o eficacia. En cualquier caso, una dosis incorrecta puede afectar la cognición, el juicio y el pensamiento, afirma el Dr. Panos.
“A veces tenemos visión de túnel”, dice Marwan Sabbagh, MD, FAAN, profesor de neurología de Barrow Neurological Institute. “Tratamos lo agudo y olvidamos el efecto de los medicamentos en la salud del paciente y su interacción con otros fármacos”. Los efectos secundarios complican el proceso, añade. “Tratamos estos efectos con otros medicamentos y el ciclo continua y el paciente toma más medicamentos y la mitad son para tratar los efectos secundarios de la otra mitad”.
Emily Shevitz, de 36 años, de Augusta, GA, desarrolló síndrome posconmocional con migraña después de una lesión cerebral traumática y una resección de tumor cerebral benigno. Probó diferentes medicamentos para el dolor de cabeza, pero la hacían sentir cansada. “No me advirtieron de la fatiga, náuseas y estreñimiento”, dice. “Siempre pregunte las interacciones y efectos secundarios de los medicamentos nuevos y asegúrese de que revisen todos sus medicamentos”.
Para conocer las posibles interacciones, el paciente debe preguntar el objetivo de cada fármaco, sus ventajas y efectos secundarios, y si interactúa con otros medicamentos o suplementos de venta libre o con receta. También se deben preguntar cuáles síntomas obligan a suspender el tratamiento o a llamar al médico o farmacéutico, dice el Dr. Scharre.
Tome notas
Los cuidadores que acompañan a pacientes con problemas cognitivos a sus citas médicas deben anotar por qué se prescribe y cuánto durará el tratamiento, dice Maria Kataki, MD, PhD, FAAN, jefa de neurología cognitiva de Albany Medical Center. Anotar el nombre del fármaco, dosis, beneficios esperados y posibles efectos secundarios ayudará a evitar que los medicamentos de corto plazo terminen en la lista de permanentes, añade.
Al prescribir medicamentos de corta duración, la Dra. Kataki indica sólo la cantidad necesaria y no reabastece (refills). “Si un paciente necesita un ansiolítico antes de una MRI, le receto dos pastillas, no 30”, dice. Paciente y cuidador deben preguntar la cantidad y duración del medicamento y cuándo volver a consultar.
También se debe preguntar si el medicamento puede afectar el equilibrio o suponer un riesgo de caídas, dice el Dr. Panos.
En toda consulta, el paciente debe informar sobre su uso de suplementos y medicamentos sin receta. Los pacientes con síntomas causados por medicamentos nuevos o que interactúan con ellos deben contactar a sus médicos.
“Entre más fármacos se tomen, más efectos secundarios puede haber”, afirma la Dra. Kataki. “Buscamos evaluar la efectividad de un medicamento nuevo y si debe continuarlo, suspenderlo, o cambiar de dosis o medicamento”.
Revise lo necesario
Los médicos deben comprobar la justificación de cada medicamento, sus dosis correctas y que no tenga interacciones. En cada visita, el paciente debe preguntar al médico si hay sustitutos o alternativas con más beneficios y menos efectos secundarios, dice la Dra. Kataki.
Reducir los medicamentos, incluidos aquellos con y sin receta y los suplementos dietéticos, se debe basar en decisiones del paciente, personal de salud y, a veces, la familia, afirma Sarah Vordenberg, PharmD, profesora de College of Pharmacy de University of Michigan.
“En una encuesta encontramos que más del 90% de los adultos mayores que tomaban al menos un medicamento recetado esperaba que el personal de salud revisara su lista de medicamentos al menos una vez al año, pero la evidencia muestra que no sucede”, dice la Dra. Vordenberg. “Los resultados destacan la importancia de las revisiones exhaustivas y periódicas de la medicación”.
Las benzodiacepinas diazepam (Valium) y alprazolam (Xanax) ameritan más cuidado, dice la Dra. Kataki. Estos fármacos deprimen el sistema nervioso central y se utilizan para tratar ansiedad, insomnio, convulsiones y trastorno de pánico, entre otras afecciones. Aunque se diseñaron para recetarse brevemente, los pacientes suelen reabastecer varias veces, afirma la Dr. Kataki.
“Cuando veo benzodiacepinas en una lista de medicamentos, averiguo cuándo y por qué se recetaron, y si aún aportan beneficios o ya causan daño”, dice y señala que pueden alterar la cognición y el equilibrio, y provocar lesiones.
Hable con su médico
Uno de los cinco medicamentos que Henderson toma para el Parkinson entorpece su pensamiento, pero le ayuda en los periodos “off” (cuando los medicamentos que reducen los temblores pierden su eficacia). “A veces no puedo recordar palabras o entender una receta de cocina”, explica. El procesamiento lento no se da siempre, pero es común en el Parkinson, dice la Dra. Kataki.
“Tolero mejor la neblina mental que los periodos off, así que suelo discutir lo cognitivo con mi médico, pero prefiero seguir con el medicamento”, dice Henderson, quien también padece los efectos secundarios gastrointestinales. “Mi padre tenía Parkinson y síntomas gastrointestinales y decía: ‘Aprendes a lidiar con todo, porque sólo así obtienes el beneficio de los medicamentos para el Parkinson’“. Tomar los medicamentos con los alimentos reduce las molestias gastrointestinales. “Los alimentos reducen la eficacia del fármaco, pero puedo tolerarlo”.
Henderson afirma que la comunicación con su médico es clave. “Podemos hacer ajustes, así que siempre digo cómo me siento y lo que creo que es mejor”, dice. “Siempre pregunto si las opciones son seguras y eficaces”. Henderson recomienda un sistema de recordatorios para todo aquel con polifarmacia. Él usa su teléfono, otras opciones incluyen las tapas digitales que registran la apertura de los frascos o las bandejas clasificadoras que marcan el día y la hora de cada pastilla.
“Diseñe un plan”, dice Henderson. “Ya sea que tenga que tomar seis fármacos en una excursión breve o hablar con su médico sobre los efectos secundarios de un medicamento que está funcionando”.