La hipertensión arterial es un riesgo importante para la salud, afirma Steven C. Cramer, MD, FAAN, especialista en infarto cerebral y profesor de neurología en UCLA. Con el tiempo, puede causar infartos cerebrales al dañar las arterias que proveen de sangre y oxígeno al cerebro, dice Seemant Chaturvedi, MD, FAAN, profesor de neurología en Universty of Maryland. Según National Institutes of Health, la hipertensión, sobre todo a la mitad de la vida, se asocia además con afectación de la función cognitiva y con demencia en edades posteriores.
Dado que la hipertensión arterial suele ser asintomática, muchas personas, incluidos los supervivientes de infarto cerebral, se sorprenden al saber que la tienen. Para controlarla, los médicos pueden indicar medicamentos y animar a los pacientes a dejar de fumar; perder peso (si es necesario); reducir la sal; comer más fruta y verdura; limitar el alcohol; reducir el estrés; y ser más activos, entre otras acciones.
Un estudio reciente sugiere una alternativa más para reducir la presión arterial que combina ejercicio y reducción del estrés: el tai chi. Este antiguo arte marcial se ha estudiado bastante por sus beneficios en la salud, como mejoras en la marcha y equilibrio, y la prevención de caídas. Una investigación en China, publicada en JAMA Network Open a principios de 2024, descubrió que tras 12 meses, el tai chi fue más eficaz que el ejercicio aeróbico para reducir la presión arterial en personas con prehipertensión no tratada. Se considera presión arterial normal la inferior a 120/80 mmHg y prehipertensión de 120-139/80-89 mmHg.
Los 342 participantes, de 18 a 65 años, fueron asignados aleatoriamente a un grupo de tai chi o a uno de ejercicio aeróbico. Ambos grupos se reunieron una hora, cuatro veces por semana por un año. Al final del estudio, el grupo de tai chi tuvo descensos más importantes de la presión arterial que el grupo de ejercicio aeróbico. Casi 22% del grupo de tai chi tuvo un descenso de la presión arterial hasta ubicarse en valores normales sin medicamentos, en comparación con 16% del grupo de ejercicio aeróbico. Además, menos personas del grupo de tai chi progresaron a hipertensión que del grupo de ejercicio aeróbico.
“Varios factores influyen en la presión arterial”, afirma el doctor Peter M. Wayne, profesor de medicina en Harvard Medical School y autor de The Harvard Medical School Guide to Tai Chi. “Al hacer movimientos fáciles y fluidos, como en el tai chi, la relajación del tono muscular reduce la carga al corazón. La relajación también disminuye las preocupaciones que generan estrés y otros efectos negativos en el sistema cardiovascular”.
Aunque el tai chi se puede practicar en casa, la mayoría lo hace en grupo, lo cual contrarresta el aislamiento y la soledad de quienes sobrevivieron a un infarto cerebral, dice el Dr. Wayne. “Este hallazgo también puede tener un componente psicosocial”, afirma.
Ejercicios de mente y cuerpo, como el tai chi o el yoga, son más meditativos que las actividades aeróbicas y resultan atractivos para quienes no quieren o pueden sudar, como los supervivientes de infartos cerebrales o los hipertensos, dice el Dr. Cramer. “Para practicar tai chi no es necesario correr un maratón o pasar horas en el gimnasio. Sólo tienes que empezar a moverte y esta es una muy buena opción para hacerlo”.
Cualquier actividad que nos ponga en movimiento mejorará nuestra salud, afirma el Dr. Chaturvedi. “El ejercicio puede ayudar a bajar la presión arterial y a reducir el riesgo de diabetes, apnea del sueño y obstrucción de vasos sanguíneos”. El tai chi reduce la tensión arterial y mejora el equilibrio, lo cual es importante para las personas mayores. Además, señala el Dr. Chaturvedi, pequeñas reducciones de la tensión arterial (3 a 5 mmHg) se asocian con un menor riesgo de infarto cerebral.
Para Edna Brandt, que tuvo un infarto cerebral en 2017, el tai chi fue clave para su recuperación. Esta acupunturista practica este arte marcial desde finales de años setenta. Apenas la trasladaron al hospital de rehabilitación, comenzó con ejercicios básicos de tai chi desde su cama. Uno de ellos, llamado Oso Constante, consistía en girar el torso a izquierda y derecha mientras se rueda una pelota imaginaria entre las manos. Este ejercicio se suele hacer de pie o sentado, pero Brandt lo adaptó a su posición supina. “Creo que empecé mi rehabilitación justo ahí”, dice. Su presión fue normal en el hospital, pero el estrés derivado de una mudanza reciente pudo contribuir al infarto.
Además de las terapias física y ocupacional 4 o 5 horas al día, Brandt practicaba tai chi. Pasaron meses antes de volver a caminar con normalidad y sentir el lado derecho de su cuerpo, pero atribuye al tai chi su recuperación. “Mi terapeuta dijo que avanzaba más rápido de lo esperado”, dice la mujer de 77 años. “Y creo que fue gracias a mi tai chi”. Brandt continúa con el tai chi y toma aspirina infantil y una estatina (para reducir el colesterol) para reducir el riesgo de otro infarto.
“Sin duda, el tai chi puede mejorar la recuperación”, dice el Dr. Chaturvedi. “Cualquier actividad física ayuda a los supervivientes de un infarto cerebral y el tai chi es excelente para el equilibrio y la coordinación”. También mejora la función cognitiva y reduce la depresión y la ansiedad, que son comunes después de un infarto, dice el Dr. Cramer. Deficiencias en la función cognitiva o la salud mental pueden afectar la recuperación de la capacidad de movimiento, añade. “Recuperar el movimiento bien puede lograrse con el tai chi”.
Básicos del Tai Chi
El tai chi consiste en movimientos lentos y fluidos coordinados con respiración profunda y atención plena. “Las clases comienzan con un calentamiento seguido de una serie de posturas o movimientos”, explica Raymond Li de Manhattan Tai Chi en Nueva York. El instructor guía a los estudiantes en cada movimiento y corrige con suavidad si es necesario, añade Li.
Los alumnos deben comunicar al instructor sus limitaciones para adaptar la clase a diferentes niveles de movilidad y equilibrio, dice Li. Asimismo, se pueden usar sillas para mantener el equilibrio o hacer los movimientos sentados.
Para encontrar instructores y clases, visite la página de búsqueda creada por la Asociación Estadounidense de Tai Chi y Qigong. “Se puede buscar usando código postal, ciudad o pueblo”, explica Mary Wu, directora de la asociación. “Los resultados y los detalles del instructor aparecen en un mapa de Google”.
Vídeos para principiantes están disponibles en Tai Chi Foundation. En YouTube hay vídeos de tai chi en silla.