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Ejercicio
By Stacey Colino

Bailar favorece la salud del cerebro

a man and a woman dancing with each other wearing athleisure clothing
Istockphoto

Cuando Bette Loomis fue diagnosticada con deterioro cognitivo leve en 2015, llevaba ya dos años olvidando cosas y perdiéndose en lugares conocidos. Su médico le recetó galantamina, un medicamento utilizado para tratar el deterioro cognitivo que aún utiliza. En 2023 Loomis decidió probar algo poco habitual: se unió a un estudio de Emory University en Atlanta que investigaba los efectos del tango argentino en adultos mayores con trastornos neurológicos. Tres veces por semana, Loomis aprendía a bailar tango en clases para adultos mayores y estudiantes de Emory; el programa duró un año y a Loomis le encantó.

“Aprender los pasos era difícil, pero también lo era para los chicos de Emory”, dice Loomis, enfermera jubilada de 79 años y residente de Atlanta. “Me estimulaba y ayudaba con la memoria, la coordinación, el movimiento y el equilibrio. Me sentía más ágil mentalmente y me hacía feliz”. Al finalizar el año que duró el programa de tango, las puntuaciones de Loomis en las pruebas de cognición mejoraron considerablemente.

No es secreto que las actividades físicas regulares, como bailar, son positivas. Bailar también tiene otros efectos positivos en la función cerebral. “Es similar a hacer ejercicio, pero exige además una carga cognitiva”, afirma Madeleine E. Hackney, PhD, profesora de medicina en Emory University School of Medicine e investigadora en Atlanta VA Medical Center. “Aprendes múltiples pasos de baile y los practicas, lo cual pone a prueba tu atención y memoria. También incluye navegación espacial en relación con otras personas y lugares”.

Además de desafiar la memoria, el pensamiento, la movilidad y la coordinación, “bailar requiere integrar diferentes partes del cerebro”, afirma Elinor Harrison, PhD, quien fue bailarina profesional por 30 años y ahora es investigadora en ciencias del movimiento y profesora de baile en Washington University en St. Louis.

Dado que bailar mejora el equilibrio, la coordinación, las habilidades motoras y la propiocepción (identificar dónde está nuestro cuerpo en el espacio), puede ayudar a las personas con alteraciones del movimiento relacionadas con la enfermedad de Parkinson o con la esclerosis múltiple (MS). Un estudio publicado en European Journal of Sport Science en 2024 descubrió que las personas con MS que participaron en clases de baile -moverse al ritmo de música rock o aprender baile de salón o bailes latinoamericanos- dos veces por semana durante 12 semanas mostraron mejoras significativas en movilidad, atención y memoria.

“Al bailar, las personas con Parkinson eluden las áreas del cerebro afectadas y utilizan las áreas intactas”, dice Anjali Gera, MD, neuróloga especialista en trastornos del movimiento en Northwestern Medicine en Chicago, quien da clases de baile a sus pacientes con enfermedad de Parkinson. “En clase caminan y giran mucho mejor y sin la lentitud y vacilación que vemos en consulta”. Al igual que otro ejercicios, bailar puede retrasar la progresión del Parkinson. Los medicamentos no hacen eso. Según un estudio publicado en Brain Sciences en 2021, las personas con enfermedad de Parkinson que tomaron clases de baile una vez a la semana por tres años tuvieron menor deterioro de la función motora en comparación con el grupo control que tuvo la progresión esperada de los síntomas.

Estímulo cerebral

Un estudio publicado en Journal of Aging and Physical Activity en 2022 comparó el efecto de 90 minutos de baile de salón dos veces por semana sumados a 90 minutos de caminata en banda dos veces por semana durante seis meses en adultos mayores con riesgo de desarrollar demencia. “El grupo de baile tuvo mejores resultados en las pruebas de función ejecutiva y memoria, y presentaron menor pérdida de volumen en el hipocampo [la parte del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje]”, explica Joe Verghese, MD, FAAN, coautor del estudio y profesor de neurología en Renaissance School of Medicine en Stony Brook University en New York.

Estos resultados se basan en otro estudio publicado en New England Journal of Medicine en 2003 en el que se examinó la relación entre participar en actividades cognitivas y físicas, y el riesgo de demencia en adultos mayores de 75 años. De todas las actividades físicas, el baile fue la única que se asoció con menor riesgo de demencia. Esto se puede deber a que “el baile es una actividad física compleja con diferentes componentes cognitivos, sociales y físicos que trabajan en conjunto”, afirma el Dr. Verghese, coautor del estudio. “Implica aprender patrones de movimiento los cuales crean conexiones nuevas en el cerebro y refuerzan las redes existentes”.

“Al bailar hay mucha interacción entre los hemisferios cerebrales y se refuerzan sus conexiones”, dice Marie Collier, MD, FAAN, neuróloga de Sevaro Health en East Brunswick, New Jersey. Por ejemplo, bailar requiere del pensamiento analítico y logístico del hemisferio izquierdo así como de la creatividad, la apreciación del ritmo y la melodía de la música, y la cognición espacial controlados por el hemisferio derecho. Como resultado, señala el Dr. Collier, “se tiene una función total del cerebro”.

Bailar también puede proteger al cerebro al liberar el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína que ayuda al crecimiento y la supervivencia de las neuronas, afirma la Dra. Collier. Además de mejorar la neuroplasticidad (la capacidad del cerebro para formar conexiones y vías nuevas en respuesta a estímulos internos o externos), el BDNF protege contra la neurodegeneración, añade. Un estudio publicado en PLOS One en 2018 comparó el efecto de un programa de baile de seis meses (baile en fila, jazz, rock, baile latinoamericano y baile cuadrado) y entrenamiento físico (bicicleta estacionaria, levantar pesas y estiramientos) en adultos mayores. Aunque ambas intervenciones mejoraron la forma física de los participantes, sólo el baile mejoró significativamente la concentración de BDNF en sangre y el volumen de áreas clave en el cerebro medido por resonancia magnética.

Otros beneficios son mejoras en las capacidades de atención, memoria a corto plazo y de multitarea. En un artículo de revisión publicado en BMC Geriatrics en 2023 se revisaron los efectos del baile de 10 estudios con 984 participantes mayores de 55 años y deterioro cognitivo leve. Los investigadores descubrieron que la terapia con baile se asoció con mejoras en función cognitiva, memoria, función ejecutiva, atención, lenguaje y salud mental.

En años recientes, la investigación ha estudiado más los efectos del baile en el cerebro, a veces en tiempo real. (Existe una disciplina denominada Neurociencia del baile). Julia Basso, PhD, directora de Embodied Brain Lab en Virginia Tech en Blacksburg, utiliza electroencefalografía móvil (EEG) en sus estudios: los bailarines portan gorras con electrodos y mochilas con unidades de control y baterías. La Dra. Basso también combina EEG móvil y sensores de fisiología somática para estudiar las conexiones cerebro-cuerpo durante el baile.

En cuanto al baile de salón y otras formas de baile en pareja, la Dra. Basso descubrió que “mejoran la sincronía cerebral de los dos individuos: sus ritmos cerebrales se coordinan”.

Factor de bienestar

Según la Dra. Basso, una sola sesión de baile mejora el estado de ánimo. “Se debe a la liberación de dopamina, serotonina y oxitocina”, afirma. Al igual que otras actividades físicas, el baile reduce el estrés y estimula la liberación de endorfinas, las sustancias químicas del cerebro que alivian el dolor y aumentan la sensación de bienestar. También mejora la confianza y el autoestima, dice la Dra. Hackney.

Esto aplica a todos los que bailan, pero es más importante en las personas con trastornos neurológicos. “Les da una sensación de dominio de sus movimientos”, dice la Dra. Harrison.

Al finalizar el estudio de Emory, Bette Loomis pidió un permiso especial para seguir las clases este año. “Amo bailar y tengo más energía después de bailar tango”, dice Loomis. “Me hace sentir bien física y mentalmente”.


Primeros pasos en la pista de baile

Consulte a su neurólogo o fisioterapeuta para definir el tipo de baile más adecuado para usted. “Tiene que ser seguro y considerar ayuda para mantener el equilibrio”, dice Joe Verghese, MD, FAAN, profesor de neurología de Renaissance School of Medicine en Stony Brook University en New York.

Elija un estilo de baile. Para reducir la búsqueda, considere los siguientes estilos de baile: de salón, moderno, ballet, jazz, claqué (tap), salsa, tango, folclore, o baile en fila. Existen programas adaptados para personas con problemas de equilibrio o estabilidad

Investigue. Busque en Internet o pregunte a su neurólogo o fisioterapeuta. Es posible que encuentre clases de baile locales y adaptadas a su condición a través de las fundaciones u organizaciones de pacientes. Por ejemplo, Dance for PD ofrece clases de baile presenciales y en línea.

Levante la voz. Si asiste a clases en persona, diga al profesor qué condición desea trabajar, ya sea el equilibrio o recordar pasos, aconseja Madeleine E. Hackney, PhD, profesora de medicina en Emory University School of Medicine. Así, el profesor podrá prestarle más atención o contactar con alguien que pueda ayudarle.