La enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia “pueden afectar la capacidad de las personas de hablar, de entender lo que otros dicen o de comunicar sus necesidades”, afirma James M. Noble, MD, FAAN, profesor de neurología en Columbia University Irving Medical Center en New York.
He aquí sugerencias para mejorar la comunicación con los seres queridos a quienes les cuesta trabajo encontrar palabras o seguir una conversación.
Pida su opinión.
Según Beth Kallmyer, MSW, vicepresidenta de atención y apoyo de Alzheimer’s Association, hablar sobre qué ayuda necesitan o no necesitan las personas con demencia puede empoderarlos. En las fases iniciales pide a los cuidadores abordar el tema con algo como: “Cuando veo que te cuesta comunicarte ¿cómo quieres que lo maneje? ¿Quieres que haga sugerencias o eso podría ser frustrante?”. La respuesta puede depender del entorno: podrían aceptar ayuda en casa, pero en público podrían sentirse incómodos. Defina una señal de ayuda, un gesto sutil que indique al cuidador que intervenga, sugiere Sarah Getz, PhD, instructora de neuropsicología en University of Miami’s Miller School of Medicine en Florida.
Encuéntrelos donde están.
A medida que avanza la enfermedad, las dificultades para comunicarse y la frustración crecen, dice Kallmyer. “En esas situaciones, es importante hablar despacio y hacer preguntas sencillas de sí o no”. La paciencia y la capacidad de adaptarse a los cambios son clave para los cuidadores, dice el Dr. Noble, autor de Navigating Life with Dementia, parte de la colección de libros de Brain & Life. Buscar que digan una palabra más rápido o decirles que ya la saben, sólo lograra que se sientan mal, añade. Evite discutir, criticar o corregir, aconseja Kallmyer. En su lugar, escuche e intente encontrar el significado de lo que dicen, dice. Si lo confunden con uno de sus padres, por ejemplo, hábleles de donde crecieron y lo que hicieron con esa persona. Eso podría convertir una situación potencialmente estresante en una conversación significativa, dice Kallmyer. Recuerde que no toda la comunicación es verbal, el comportamiento de la persona también puede dar pistas.
Sea creativo.
Para mejorar la memoria de su ser querido, use fotos, gestos, calendarios y anuncios, sugiere el Dr. Getz. Cuando pregunte algo, dé pistas y contexto en lugar de hacer preguntas vagas. Por ejemplo, pregunte: “¿Desayunaste esta mañana?”, en lugar de: “¿Ya comiste?”.
Establezca rutinas.
Mantener un horario y los objetos en su sitio puede ser muy útil, dice el Dr. Getz. También puede hacer que la persona se sienta independiente por más tiempo.
No lo tome personal.
Evite que conductas como las preguntas repetitivas le molesten, dice Kallmyer. “Separe a la persona de la enfermedad”, dice el Dr. Noble. “No se comporta así a propósito”, dice. “Es parte de su enfermedad y está fuera de su control”. Darse cuenta de eso puede reducir la angustia del cuidador y del paciente, dice. “Al compartir estrategias, los médicos buscan romper el ciclo de ansiedad y angustia que se produce al cuidar de alguien con demencia”.
Apóyese en los demás.
Las exigencias del cuidado pueden afectar su salud física y mental, dice el Dr. Noble, que ha oído a cuidadores decir que el silencio de perder la comunicación con alguien a quien quieren puede hacer su vida muy solitaria. “La falta de interacción puede ser angustiante”, afirma. A los cuidadores les puede hacer bien hablar con un terapeuta o llamar a la línea de ayuda de Alzheimer’s Association, atendida por trabajadores sociales y orientadores, dice el Dr. Getz. El sitio web de la asociación (alz.org) tiene una comunidad en línea para que los cuidadores encuentren ideas y apoyo. “A veces es importante que los cuidadores hablen con otras personas que pasan por lo mismo”, dice Kallmyer.