La naturaleza de las lesiones de espalda puede ser súbita o sutil y a veces devastadora. Esto es algo que Gerard Byrne y Sarah Haskell conocen bien. Byrne, comisionado de parques y recreación en Greenburgh, NY, sintió un dolor agudo al agacharse por un ventilador mientras renovaba su cocina. Resultó ser una hernia de disco.
Haskell, artista textil en York, ME, sintió primero entumecimiento en un pie y después dolor intenso que le impedía ponerse de pie. Su lesión, un disco roto, se produjo por el movimiento repetitivo de su trabajo con un telar manual.
Byrne y Haskell son sólo dos de los millones de estadounidenses con dolor de espalda. En 2020, un estudio de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) encontró que en los últimos tres meses, una de cuatro personas ha tenido dolor en la región baja de la espalda.
El dolor suele ser tan intenso que motiva la consulta con un especialista. En New York's Hospital for Special Surgery en 2019, 27 500 consultas fueron por dolor o lesiones en la espalda baja, en comparación con 23 000 por dolor o lesiones de rodilla y 10 000 por problemas de hombro.
Cuando Haskell se lesionó en 1990, el neurólogo sugirió cirugía para retirar la protrusión del disco que producía dolor. Cuando Byrne se lesionó en 2018, su médico recomendó fisioterapia. La diferencia de recomendación en esos 28 años refleja cómo ha cambiado la atención de la columna vertebral. “Antes, había muchas más cirugías de columna”, recuerda Daniel L. Menkes, MD, FAAN, jefe de Neurología de Oakland University's William Beaumont School of Medicine en Rochester Hills, MI. “La cirugía de corrección anatómica era la norma. Desafortunadamente, no todas tenían el resultado esperado”.
En la actualidad, dice el Dr. Menkes, el tratamiento conservador con fisioterapia es la primera opción terapéutica para dolor lumbar no complicado.
La perspectiva de los fisioterapeutas también ha cambiado. Hace 30 años se enfocaban en reposo, medicamentos antiinflamatorios y quizás opioides, explica Neil McKenna, doctor en fisioterapia (DPT) en Solana Beach, CA.
Aunque aún se prescriben opioides —“a pesar de no existir evidencia de su eficacia”, enfatizan los CDC— el ejercicio ahora es el tratamiento preferido, explica Amanda Scheer, DPT de Hospital for Special Surgery. La investigación apoya esta actualización de la estrategia: un estudio británico publicado en Healthcare en 2016 encontró que un programa enfocado en fuerza muscular, flexibilidad y aptitud aeróbica puede mejorar el rango de movimiento, ayudar con la movilidad diaria y promover la recuperación al reducir la rigidez que puede causar dolor.
En 2017, American College of Physicians (ACP) actualizó sus guías sobre dolor de espalda y recomendó “agotar todas las opciones terapéuticas” antes de prescribir opioides. Las recomendaciones de tratamiento de ACP incluyen calor, masaje, acupuntura, manipulación vertebral y fisioterapia. Las guías también incluyen, por primera vez, reducción del estrés con mindfulness (atención plena). La evidencia reciente sugiere que una estrategia multidisciplinaria con meditación, terapia cognitiva conductual y otras estrategias de atención plena que enseñan al paciente a manejar su dolor, es más eficaz que las opciones farmacéuticas. Para dolor persistente, ACP recomienda antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
Después de su cirugía, Haskell trabajó con un fisioterapeuta para fortalecer los músculos del torso y espalda. Byrne hizo lo mismo. Su fisioterapeuta, John McKillop, PT, se enfocó en los músculos lumbares, glúteos e isquiotibiales.
Dado que Byrne, antes saltador de garrocha y funcionario deportivo de bachillerato de media jornada, estaba en buena forma, pronto realizó ejercicios más desafiantes, como abdominales con pelota de estabilidad debajo de sus rodillas. “Esto fortaleció sus músculos abdominales con su columna en posición neutra”, indica McKillop, quien trabaja en Ardsley, NY.
Estos movimientos son como WD-40 para los músculos, explica el Dr. Menkes. “Mejoran la elasticidad de los tejidos blandos en la región lumbar. Es como un carro viejo — no puedes tenerlo en el garaje y esperar que funcione sin problemas. Necesitas usarlo”. Además, comenta: “Si eres constante en el ejercicio, perderás peso y eso también ayuda a la espalda”.
Además de estirar y fortalecer músculos específicos con un fisioterapeuta, los médicos recomiendan ejercicio aeróbico, como caminar, nadar, yoga o ciclismo. Sobre cuál es el mejor para el dolor de espalda, Scheer recomienda todos. “Hay personas con dolor tan intenso que no pueden moverse y necesitan ayuda para encontrar una posición cómoda. Sin embargo, queremos que se muevan tan pronto como les sea posible”.
Envejecer no es excusa para bajar el ritmo, señala McKillop. “Algunos de mis pacientes de mayor edad creen que es momento de hacer menos”, dice. “Pero, de hecho, necesitan hacer más sólo para mantener su fuerza y estabilidad”.
La consistencia es clave, señala Byrne. “Es muy importante seguir el programa después de terminar la fisioterapia”. Esto le ha resultado a este hombre de 65 años quien ha vuelto a su trabajo como réferi de básquetbol y volibol.
“Tienes que seguir haciéndolo”, coincide Haskell, ahora de 70 años. Además de su sesión diaria de yoga con los ejercicios que su fisioterapeuta le enseñó hace 30 años, camina, nada o esquía con regularidad. “Fue una lesión tan dolorosa y debilitante que me enseñó una gran lección”, señala Haskell. “Debo mantenerme activa”.
Cuatro estiramientos para una espalda saludable
Los expertos coinciden que el ejercicio —empezando con estiramientos suaves— se ha vuelto el tratamiento primario para el dolor lumbar. El fisioterapeuta definirá los ejercicios más adecuados para cada paciente.
Sin embargo, para la salud general de la espalda, considere estos cuatro ejercicios recomendados por el fisioterapeuta Neil McKenna, de Solana Beach, CA.
Balanceo de piernas. Recuéstese boca arriba con rodillas flexionadas y pies en el piso. Balancee con suavidad sus piernas de atrás a adelante y de izquierda a derecha. “Esto ‘afloja’ las caderas y la región lumbar”, explica McKenna. Haga dos series de 10 repeticiones. (Una repetición es de un lado al otro).
Vaca/gato. Esta postura de yoga es ideal para estirar la región lumbar, indica McKenna. Con manos y rodillas en el piso, y sus dedos apuntando al frente, inhale y arquee lentamente la espalda hacia arriba (vaca); sostenga tres segundos, exhale y arquee la espalda hacia abajo (gato) dejando caer la cabeza y elevando los hombros. Repita siete veces.
Deslizamiento de talones. Recuéstese boca arriba con rodillas flexionadas. Deslice lentamente una pierna a la posición horizontal y regrese a la posición inicial. Repita con la otra pierna. No sostenga la respiración y utilice calcetines o una toalla debajo de los pies para deslizar mejor. Haga dos series de 10 repeticiones con cada pierna.
Perro de caza. Con manos y rodillas en el piso y su espalda recta, levante un brazo y alinéelo con su espalda, regrese a la posición original y repita con el otro brazo. Con las manos en el piso, levante y estire una pierna y luego la otra, y combine movimientos —brazo y pierna derechos, luego brazo derecho con pierna izquierda. Haga series de ocho repeticiones. Cada repetición es mover un brazo con la pierna opuesta o del mismo lado (según su capacidad). Sostenga por tres segundos y pare si siente dolor o problemas para mantener la posición.
Mas Información:
Para leer la versión en inglés de este artículo, publicada en línea en Abril/Mayo 2021, visite: Stretches for Relieving Lower Back Pain