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Bienestar
By María De León, MD

Cinco causas comunes de fatiga en la enfermedad de Parkinson

Asian man lying in bed with fatigue due to Parkinson's disease
Shutterstock

Tengo enfermedad de Parkinson y con frecuencia me siento exhausta y sin energía. El reposo no alivia mi cansancio y se siente distinto a la falta de voluntad o apatía. Cerca de 50% de las personas con Parkinson presenta este tipo de fatiga, según Parkinson’s Foundation. Desde mi experiencia personal y como neuróloga, he identificado cinco causas para la fatiga.

Alteraciones del sueño.

Los problemas para dormir, como el trastorno de conducta durante el sueño REM, la apnea del sueño, el síndrome de piernas inquietas o el insomnio, son comunes en las personas con Parkinson, algunas padecen más de uno y traen consigo la sensación de letargo. Por ejemplo, me diagnosticaron trastorno de conducta durante el sueño REM en el que recreo sueños, a veces con conducta agresiva, como tratar de golpear o ahorcar a mi esposo. Dormía tan mal que me sentía y veía como un zombi. Recuperé mi energía hasta que mi médico prescribió un medicamento eficaz.

Deficiencia de vitaminas.

La deficiencia de vitaminas B12 y D son comunes en enfermedades crónicas como el Parkinson. B12 es importante para la formación de eritrocitos que transportan oxígeno a los tejidos. La vitamina D protege a las células de los radicales libres que contribuyen a la inflamación; también ayuda a las mitocondrias (organelos generadores de energía) a mejorar y aumentar el oxígeno, y proporciona energía a las células y músculos.

Descontrol de la glucosa sanguínea.

Como médica, aprendí que la dopamina afecta las cifras de glucosa cuyos cambios drásticos o súbitos pueden provocar síntomas de fatiga, entre otros.

Presión arterial alta o baja

La enfermedad de Parkinson puede causar fluctuaciones súbitas o persistentes de la presión arterial. Además, los medicamentos para el Parkinson pueden alterar la presión arterial. Las presiones alta y baja pueden provocar que una persona se sienta letárgica, adormilada o incluso sedada, y pueden afectar la concentración. Por ello, es importante vigilar la presión arterial y procurar mantener cifras saludables.

El intestino

Algunos investigadores consideran que la fatiga puede provenir de una disminución de la absorción intestinal de nutrientes. Quienes padecemos estreñimiento podemos sentir náusea o distensión abdominal, o presentar cólico y malestar general.

Si presenta cualquiera de estos síntomas, revíselos con su médico. Tratadas la deficiencia vitamínica y el problema del sueño, el agotamiento podría disminuir o desaparecer. Yo también cuido que el estreñimiento se mantenga a raya, pero cuando se sale de control aparece la fatiga.

La Dra. de León se jubiló de su práctica como neuróloga cuatro años antes de su diagnóstico de enfermedad de Parkinson. Vive en Nacogdoches, TX, y es autora de Parkinson’s Diva, que publicó en 2015.