Cuando la madre de Philip Lehman, Enid, de 80 años, y su padrastro, David, de 85, se mudaron a un nuevo condominio en Milford, CT, en 2020, él sabía que ambos mostraban signos de deterioro cognitivo. Pero no imaginó la gravedad hasta que embargaron sus autos meses después.
“Veía sobres de correo en su casa, pero no di mucha importancia porque su demencia no era muy notoria”, recuerda Lehman, de 53 años. “Hacían muchos planes juntos, así que supuse que estaban bien. Pero cuando embargaron sus autos, tuve que investigar. Resultó que no habían pagado facturas ni impuestos por meses”.
Lehman los convenció para que le otorgaran un poder para poder pagar las facturas. Pero no fue suficiente. “Mi madre pedía comida por Internet y varias veces gastó cientos de dólares porque duplicaba compras como seis galones de helado que no cabían en el congelador o tarros y tarros de mantequilla de maní que abarrotaban la despensa”, cuenta. Hace dos años los trasladó a una residencia asistida y los apoya cuando necesitan algo. “Cuando perdí a mi padre, hace 25 años, él tenía 74 años y aún era muy lúcido”, dice Lehman. “No imaginé a mi madre ni a mí padrastro en esta situación”.
Tampoco Allison Wohl, de 51 años. En 2014, uno de los abogados y socio de su padre le dijo que llevaba tres años sin declarar ni pagar los impuestos familiares. “Mi papá se dedicaba a eso, así que el hecho de que no atendiera sus propios impuestos era muy preocupante”, dice Wohl, residente de Bethesda, MD.
Cuando Wohl habló con su padre, Paul, este se puso a la defensiva. “Fue una llamada tensa, le pedí que me otorgara un poder notarial y se rehusó”, recuerda. “Luego me dijo: ‘Seguro que te ha costado mucho decirme esto’. Le dije que sí, hizo un pausa y me dijo que me daría el poder notaria al día siguiente”. Meses después le diagnosticaron Alzheimer. Wohl gestionó sus asuntos hasta su muerte en 2017.
Es un problema común. Según un estudio publicado en Jama Network Open en 2022, más de 7 millones de adultos mayores gestionan sus finanzas a pesar de vivir con deterioro cognitivo o demencia. Aunque muchos reconocieron tener dificultades para gestionar su dinero, aún tienen control sobre activos financieros susceptibles de ser mal gestionados por sus dificultades cognitivas.
“Al envejecer se producen cambios en las regiones del cerebro responsables del funcionamiento ejecutivo (pensamiento, emociones y comportamiento), aunque no se padezcan enfermedades como el Alzheimer”, explica Jason Karlawish, MD, profesor de University of Pennsylvania y codirector de Penn Memory Center. También hay cambios en el juicio, la perspicacia y el procesamiento de emociones, lo cual hace que al envejecer seamos más vulnerables a estafas financieras, añade. Según FBI Internet Crime Complaint Center, en 2023 los estadounidenses de 60 años o más reportaron cerca de $3.4 mil millones de dólares en pérdidas por fraude y un promedio de $34 000 dólares por caso.
El cerebro cambiante
El grosor de la corteza prefrontal del cerebro (colabora en la función ejecutiva) se reduce de forma natural al envejecer, afirma Sarah Getz, PhD, profesora de neurología en Comprehensive Center for Brain Health de Miller School of Medicine en University of Miami. “La memoria, la resolución de problemas y la capacidad de tomar decisiones disminuyen con la edad”, señala. Esto explica por qué los adultos mayores olvidan pagar facturas o duplican pagos.
Pero esos cambios son más rápidos e intensos en personas con Alzheimer y otras demencias, subraya la Dra. Getz. Un estudio publicado en Cerebral Cortex en 2024 ofrece pistas del origen. Los investigadores analizaron resonancias magnéticas del cerebro de 97 personas mayores de 50 años y sin signos de deterioro cognitivo. Quienes presentaban disminución del grosor de la corteza entorrinal (la región del cerebro que muestra cambios más tempranos en el Alzheimer) eran más propensos a tomar malas decisiones financieras y esto era más evidente en los mayores de 70 años.
Esta situación puede ser devastadora. El Dr. Karlawish recuerda a un paciente que perdió todos sus ahorros en una estafa de lotería por correo electrónico. “Tuvieron que quitarle el control de su dinero mediante una tutela financiera después de perder cientos de miles de dólares”, explica.
Durante años, Helayne Celano dirigió un negocio de contabilidad con su esposo, Vinny, ahora de 78 años, en Spring Hill, FL. “Siempre fue bueno con los números y todo lo calculaba mentalmente”, dice Celano, de 69 años. En 2022 notó errores en su trabajo que fueron empeorando. “Revisaba todo su trabajo porque los errores eran constantes”, recuerda. “Calculaba mal los ingresos de un cliente o registraba mal las operaciones financieras”.
Su médico dijo que era por la edad y restó importancia, pero Celano solicitó una evaluación neurológica para Vinny. Le diagnosticaron Alzheimer en 2023. “Si no hubiera trabajado con él, no me habría dado cuenta a tiempo”, reconoce Celano. “Hoy juega pickleball y me ayuda en casa. Pero sus libros de contabilidad eran un desastre”.
Errores financieros sutiles son comunes en las primeras etapas de la demencia, indica Ian McDonough, PhD, profesor de psicología en Binghamton University en New York. Un estudio que McDonough publicó en Archives of Gerontology and Geriatrics en 2024 utilizó resonancias magnéticas para analizar el cerebro de adultos de entre 50 y 74 años sin datos de deterioro cognitivo y a quienes se les pidió que participaran en operaciones financieras simples. “Las matemáticas requieren la activación de dos regiones cerebrales diferentes”, explica. “La primera es la circunvolución frontal inferior, que accede a la información matemática retenida tras años de aprendizaje por repetición o memoria, como calcular tres más tres. La segunda es la circunvolución frontal media, que permite realizar cálculos”.
En las etapas iniciales de la demencia, la circunvolución frontal inferior es la primera que reduce su grosor, señala el Dr. McDonough. Para compensar, se recurre a la circunvolución frontal media que requiere mayor potencia cerebral. “Con el tiempo, a medida que también adelgaza la circunvolución frontal media, la capacidad matemática va disminuyendo”, afirma.
Vigilar las señales
Identificar los signos de deterioro cognitivo leve o demencia temprana no es fácil, pero se puede estar atento a estos datos:
Facturas sin pagar. Natalia Abdalah empezó a preocuparse por su madre, María, cuando no podía recordar si había pagado las facturas. “En su casa de Brooklyn, NY, veía muchas facturas desorganizadas”, cuenta Abdalah, de 52 años, residente de Mansfield, TX. Cuando le preguntaba a su madre, ahora de 78 años, no recordaba si ya las había pagado.
Un informe publicado por Federal Reserve Bank of New York en 2024 concluyó que el riesgo de que una persona se retrase en sus pagos inicia hasta cinco años antes del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. El informe también señaló que tienen un 17% más de riesgo de no pagar su hipoteca y entre 34% y 52% de riesgo de morosidad en sus tarjetas de crédito hasta un año antes del diagnóstico.
Gastos excesivos. Las personas que comienzan con cambios cognitivos pueden gastar en exceso, aunque suelen hacerlo con artículos pequeños, dice Peter Lichtenberg, PhD, director de Institute of Gerontology at Wayne State University en Detroit, MI. Un artículo que el Dr. Lichtenberg publicó en Clinical Gerontologist en 2024 estudió a 150 personas de entre 59 y 96 años, y descubrió que la pérdida temprana de memoria anticipa los gastos en exceso. “No eran gastos impulsivos -como comprar un BMW- los que se asociaban con pérdida de memoria”, explica. “Sino que la gente hacia cosas como pagar seguros que no necesitaban No registraban sus gastos individuales y no tenían una noción correcta del dinero que entra y sale de sus cuentas”.
En retrospectiva, Abdalah observó un patrón similar en su madre. “Nunca hizo compras grandes; más bien iba a las ventas de garaje y compraba un montón de cosas baratas que no necesitaba”, recuerda. “Cuando veía a sus nietos, les daba 10 o 20 dólares. No eran grandes cantidades, pero suficientes para que yo lo notara”.
Susceptibilidad a las estafas. Los adultos mayores que eran menos conscientes de las estafas tenían más riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer y deterioro cognitivo leve que quienes eran más cautos, según un estudio publicado en Annals of Internal Medicine en 2019. “Es vergonzoso admitir que fuimos víctimas de una estafa y eso se traduce en pocas denuncias, especialmente de adultos mayores”, dice la Dra. Getz, quien ha investigado el tema.
La Dra. Getz desarrolló la herramienta Assessment of Situational Judgement que mide la susceptibilidad de una persona de caer en una estafa financiera. Consta de 17 preguntas, ocho son estafas reales y nueve situaciones legítimas. Las personas puntúan la probabilidad de participar en cada situación en una escala de siete puntos que van de extremadamente probable a extremadamente improbable. “La meta es que se use en los servicios de salud para evaluar la vulnerabilidad de un paciente a las estafas y analizar intervenciones”, explica la Dra. Getz. “Si resulta muy susceptible, se pueden establecer candados financieros, como dobles autorizaciones en las tarjetas de crédito y cuentas bancarias para realizar transacciones importantes”.
Abuso financiero. Según un estudio del Dr. Lichtenberg que se publicará este año en Alzheimer's and Dementia, las personas con pérdida temprana de memoria también son más propensas a que abusen financieramente de ellas, incluidos sus familiares y amigos. Observaron muchos casos en los que hijos adultos abusaban de sus padres y vaciaban sus cuentas, afirma.
Cómo protegerse
Es difícil que las personas en las primeras fases de deterioro cognitivo reconozcan que existe un problema y busquen ayuda. Aquí hay algunas formas de ser proactivo:
Vigile los datos de alarma. Es importante estar atento a los datos de alarma, dice Elizabeth Edgerly, PhD, directora de programas y servicios comunitarios de Alzheimer's Association. Entre estos datos, agrega, están las facturas sin abrir o sin pagar, compras nuevas e inexplicables con tarjetas de crédito y faltantes en las cuentas bancarias.
Si observa estos signos, la Dra. Edgerly recomienda hablar con su ser querido. “Puede ser tan simple como pedir que revise los estados de cuenta mensuales”, dice. “Haga hincapié en que es un esfuerzo de ambos y que juntos van a asegurarse que todo esté bien”.
Busque evaluación médica. Si observa alguno de estos signos, pida cita con un neurólogo. Las autoevaluaciones por Internet no sustituyen a una cita en persona, dice el Dr. Karlawish. Si es posible, busque que lo acompañe un familiar o amigo cercano. “Ayuda a formarnos una idea de la evolución de los cambios en el juicio y la toma de decisiones”, explica el Dr. Karlawish. “El paciente dirá que está bien, pero su ser querido señalará que pasa mucho tiempo al teléfono con desconocidos a quienes antes habría ignorado o que pierde mucho tiempo revisando correo basura fraudulento que debería eliminar”.
Automatice pagos. Aunque usted o su ser querido no muestren signos de deterioro cognitivo, es recomendable automatizar el mayor número de pagos. “Se busca minimizar la carga cognitiva para que el adulto mayor enfoque su cerebro en otras cosas”, señala la Dra. Getz. Otras formas de ayudar incluyen cancelar tarjetas de crédito y débito innecesarias y programar entregas semanales de víveres y comestibles para reducir el riesgo de hacer gastos excesivos.
Tome medidas contra el fraude. Contrate un servicio de vigilancia de crédito y asegúrese de que la persona mayor reciba alertas de fraude de su banco y de las tarjetas de crédito. Evalúe incluir su número de teléfono en National Do Not Call Registry para reducir los mensajes y las llamadas de telemarketing que reciben en casa y en su teléfono móvil. Revise las aplicaciones para bloquear o eliminar llamadas fraudulentas. En la configuración de su teléfono iPhone o Android, silencie las llamadas de desconocidos para que sólo reciba llamadas de la lista de contactos.
Por lo general, las únicas instituciones que necesitan su número de Seguridad Social son organismos públicos federales o estatales, empleadores y las entidades financieras. No se necesario para recibir atención médica ni para comprar nada. Guarde su tarjeta de Seguridad Social y los documentos que incluyan el número en un lugar seguro.
Hable de planificación financiera. Si un ser querido tiene demencia, o lo sospecha, es importante que hable con un abogado especializado en personas mayores y, si es posible, con un asesor financiero, dice la Dra. Edgerly. “Es mejor que alguien imparcial explique estos asuntos a la familia”, dice.
Wohl lo sabe bien. “Cuando mi padre desarrolló demencia, busqué una abogada especializada en derecho para adultos mayores para que ordenara sus asuntos y me asegurara que a mi madre no le faltaría nada”, dice. “Lo primero que le dije fue: ‘Mi padre cree tengo 12 años’ y me respondió: ‘Lo entiendo. Yo también tengo un padre’. Pero ella se encargó de todo”.
Tenga la información financiera a la mano. Estos documentos incluyen fuentes de ingresos y otros activos de su ser querido, como pensiones, cuentas IRA, 401(k) e inversiones; así como los nombres y números de cuentas bancarias; seguros; y una copia de la declaración de impuestos más reciente.
Tramite un poder notarial. Las personas con demencia diagnosticada deberían otorgar un poder notarial, aconseja la Dra. Edgerly. Este documento legal permite a otra persona gestionar los asuntos financieros de la persona cuando ésta ya no lo pueda hacer. Se puede redactar de forma que sólo se active cuando la persona ya no pueda tomar decisiones por sí misma.
También se recomienda crear fideicomisos en vida para que alguien actúe como fideicomisario y custodie y distribuya los fondos cuando la persona no pueda hacerlo. (Una misma persona puede realizar ambas funciones). Una tutela legal designada por un tribunal es otra opción.
Aunque estos escenarios son difíciles de considerar, es importante actuar pronto y mientras la persona todavía puede tomar decisiones, dice la Dra. Edgerly. Wohl coincide. “Es muy difícil hablar de esto, especialmente cuando los haces con tus padres quienes aún te ven como un niño”, dice. “Mi padre era muy reservado y nunca quiso que me metiera en sus asuntos financieros, pero me alegro de haberlo convencido de que me diera el poder notarial antes de que fuera tarde; así me aseguré de que él y mi madre, quien más tarde también tuvo demencia y murió, estuvieran bien atendidos. Es importante que sepamos que estas decisiones se deben tomar cuando aún es posible”.