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Bienestar
By BEN W. THROWER, MD; Y BARBARA S. GIESSER, MD, FAAN

Seis maneras de combatir la fatiga

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ILUSTRACIÓN POR GRACIA LAM

Adaptado del Libro Navigating Life with Multiple Sclerosis de Kathleen Costello, MS


La fatiga es un síntoma frecuente de la esclerosis múltiple (EM). A diferencia del cansancio por ejercicio o tareas manuales, en la EM, la fatiga interfiere con las tareas diarias como limpiar, socializar o trabajar.

Los pacientes la describen vívidamente: “es como si nadara con un abrigo puesto o como si usara un abrigo de plomo”, pero es invisible. Como nadie puede decir que usted está cansado sólo con verlo, sus amigos y familiares podrían desconcertarse porque ya no puede hacer cosas, y sus compañeros de trabajo podrían, injustamente, interpretarlo como pereza o desmotivación.

En EM hay dos tipos de fatiga: la primaria es síntoma de la enfermedad y la secundaria se debe a factores como alteraciones del sueño, medicamentos y al esfuerzo diario. La primaria se clasifica en laxitud y fatiga neurológica. La laxitud es un cansancio súbito que aumenta por estrés, dormir mal o medicamentos y, a veces, por ejercicio o exposición al calor.

Las siguientes recomendaciones de expertos ayudan a controlar la fatiga de la EM:

  1. EJERCICIO. Hace 30 años no se aconsejaba ejercicio en EM por temor a acabar con la energía de los pacientes. Sin embargo, se ha demostrado que toleran el ejercicio y mejoran su calidad de vida, aumenta la fuerza muscular, mejora el equilibrio y evita la depresión. En contraste, los pacientes que no se ejercitan, podrían progresar a depresión, más fatiga y mala condición física.
  2. ELIJA SU ACTIVIDAD CON CUIDADO. No existe un ejercicio ideal. Depende del tipo de EM, de su capacidad física y del riesgo de sobrecalentamiento. En la fatiga neurológica, el ejercicio puede aumentar temporalmente los síntomas, pero se resuelven con reposo y enfriamiento. Pruebe diferentes actividades para definir qué le funciona y disfruta
  3. HABLE CON SU MÉDICO SOBRE MEDICAMENTOS. Varios medicamentos son útiles para combatir la fatiga. La amantadina, un antiviral usado para tratar la influenza, reduce la fatiga en la mitad de los casos. Su eficacia podría disminuir con el tiempo, pero se recupera si se suspende unos días. Aunque son pocos sus efectos colaterales, tomarlo en la tarde o noche podría causar insomnio.

    El modafinil, un fármaco de prescripción usado como promotor del estado de alerta, también reduce la fatiga. Sus efectos colaterales son inquietud, dolor de cabeza, náusea y taquicardia y, si se toma en la tarde o noche, insomnio. Estimulantes como el metilfenidato o la combinación de anfetamina y dextroanfetamina se prescriben para tratar la fatiga. Son adictivos en potencia, aunque un estudio de 2009 del National Institute of Drug Abuse encontró un potencial bajo de adicción para el metilfenidato cuando se usa con fines médicos. Los antidepresivos también son útiles, más si la fatiga se asocia a depresión. Aumentan la energía y mejoran el estado de ánimo y la concentración, pero no han sido aprobados por la FDA para tratar fatiga, por lo que su prescripción se considera fuera de indicación.
  4. MANTÉNGASE FRESCO. La fatiga neurológica se asocia al daño en la mielina, el recubrimiento de grasa que protege a las fibras nerviosas y les ayuda a transmitir señales del sistema nervioso central al resto del cuerpo. Una fibra dañada envía señales, pero con menor eficiencia. Cuando las fibras dañadas se utilizan en exceso o se sobrecalientan (esfuerzo o exposición al calor), les será más difícil enviar señales, pero volverán a funcionar si el organismo se enfría. Todo lo que disminuya la temperatura corporal retrasará o evitará la fatiga de fibras nerviosas.
  5. PREGUNTE SOBRE TERAPIA FÍSICA U OCUPACIONAL. Algunos medicamentos para tratar la EM podrían causar somnolencia o fatiga. Si los músculos se debilitan, será más difícil realizar actividades diarias y el esfuerzo adicional provocará más fatiga. La terapia física y la ocupacional enseñan a trabajar con inteligencia en lugar de más duro.
  6. ATIENDA LOS PROBLEMAS PARA DORMIR. Si duerme mal, tendrá poca energía. Identifique con su médico, qué altera su sueño y busque su tratamiento: apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas, insomnio, depresión o problemas de control vesical. Si le cuesta trabajo conciliar o mantener el sueño, converse con su médico sobre hábitos de sueño.