La mayoría de la gente conoce a Sanjay Gupta, MD, por su trabajo como corresponsal medico de CNN por más de 20 años, pero el doctor Gupta también es neurocirujano y en 2003 hizo una cirugía en medio de un reportaje.
Durante la guerra de Irak, el Dr. Gupta se encontraba en una unidad médica cerca del frente de batalla. Jesús Vidana, de 23 años y teniente del cuerpo de marines, fue herido en la cabeza por un francotirador y declarado muerto en acción. Sin pulso, pero con latidos apenas perceptibles, llegó a la carpa donde los médicos apreciaron las habilidades neuroquirúrgicas del Dr. Gupta. “Me pidieron que dejara mi papel de periodista y revisara su herida”, informó después en CNN. “Poco después retiraba la bala de su cerebro”. Vidana se recuperó y ambos se reencontrarían después en Estados Unidos.
El Dr. Gupta, de 51 años, es conocido por sus reportajes desde trincheras, epidemias y desastres. En 2005 cubrió el huracán Katrina en New Orleans, en 2010 el terremoto y tsunami en Japón y una inundación en Pakistán, en 2014 el brote de ébola en Guinea, en 2015 un terremoto en Nepal y en 2017 el Huracán María en Puerto Rico. También ha cubierto diversos temas sobre salud, como el cambio climático, suicidio, o la búsqueda de secretos para vivir más y de forma más saludable, y recientemente, COVID-19.
Su trayectoria le ha recibido premios Emmy y Peabody, y ha escrito varios libros, el último es Keep Sharp: Build a Better Brain at Any Age (Simon & Schuster, 2021). Todo mientras mantiene sus posiciones como profesor asociado de Neurocirugía en Emory University y director asociado de Neurocirugía en Grady Memorial Hospital en Atlanta.
Cuando lo recuerda, el Dr. Gupta destaca la recuperación del marine en Irak como evidencia de la resiliencia y capacidad del cerebro. “La principal idea errónea sobre el cerebro es que no cambia después de nacer — que sus células son limitadas y no forman conexiones nuevas, que las personas invariablemente serán olvidadizas y que el deterioro cognitivo es inevitable”, comenta. “No es inevitable, el cerebro es maleable y modificable, y puede mejorar a lo largo de la vida”.
Mientras crecía cerca de Detroit, el Dr. Gupta no pensaba ser médico, mucho menos uno reconocido en todo el mundo. Sus padres — inmigrantes de la India — fueron ingenieros en Ford y cuando Gupta era joven, sus intereses y lectura variaban mucho. Pero cuando tenía 13 años, su abuelo sufrió un ataque cerebrovascular. Al pasar tiempo en el hospital y hablar con los médicos de su abuelo, el adolescente quedó fascinado con el funcionamiento del cerebro, comenzó a leer sobre medicina y antes graduarse del bachillerato, fue aceptado por University of Michigan para estudiar Medicina.
También le gustaba escribir. Las historias que escribió sobre temas de salud para revistas y periódicos pequeños dieron paso a artículos para medios importantes y eso lo condujo a una pasantía en la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton donde escribió discursos y ayudó en la organización de eventos. Después de graduarse como médico y completar su residencia, el Dr. Gupta se postuló para una posición en Emory. En Atlanta se encontró con un ejecutivo de CNN que conoció durante su paso por Washington y quien lo invitó al equipo de noticias de la cadena.
Su carrera como reportero de desastres en CNN comenzó con la cobertura de los ataques terroristas del 9/11 en New York City y de los incidentes posteriores con ántrax. Sus reportajes sobre SIDA lo prepararon para la pandemia de COVID-19, la cual ha cubierto para CNN en televisión y en el podcast Coronavirus: Fact vs. Fiction.
“Los periodistas también se fatigan por la pandemia”, indica el Dr. Gupta. “He cubierto guerras y desastres, y por más terribles que sean, su efecto sólo es local; COVID-19 ha afectado a todo el mundo”. Esta omnipresencia puede derivar en una sensación de abatimiento, señala.
Una forma de lidiar con la ansiedad por COVID-19 es admitir que estamos juntos en esto, explica. Otra es actuar y protegernos. “Sorprende que las estrategias más efectivas para controlar la pandemia se conocen desde hace mucho”, destaca sobre el uso de mascarillas y evitar aglomeraciones. “Son las mismas que usamos en [la pandemia de influenza de] 1918”.
A la par, destaca la rapidez con que se produjeron las vacunas”, dice el Dr. Gupta y recomienda vacunarse tan pronto como sea posible, en particular si se tiene algún factor de riesgo, como la edad o enfermedades preexistentes — mismo consejo que da a sus padres de casi 80 años.
Dado que hay más de una vacuna disponible, consulte a su médico sobre cuál es mejor para usted. “La efectividad puede variar en la población”, comenta el Dr. Gupta. “Sea honesto con sus antecedentes médicos y pregunte: ‘¿Qué tan efectiva y segura es esta vacuna dados mis antecedentes?’”
Aún hay dudas sobre los efectos a largo plazo de COVID-19 en las personas que se han recuperado. Otras infecciones virales, como sarampión, Zika u otros coronavirus, producen “contragolpes” neurológicos que podrían ocurrir también con COVID-19, señala el Dr. Gupta, entre estos se encuentran disfunción cognitiva, fatiga y pérdida del olfato o gusto. “Muchas personas con COVID-19 tienen síntomas neurológicos meses después, pero no sabemos por cuánto tiempo persistirán”, indica el Dr. Gupta. “La evidencia clínica no tiene siquiera un año”. (Más información sobre recuperación después de COVID-19 en BrainandLife.org/LongRoadtoRecovery.)
Espera que lo peor de la pandemia suceda en el invierno y que disminuya después. “Lo superaremos”, dice optimista. “Ya sucedió en 1918; dos años después vinieron los felices años veinte y ahora es muy posible que se repita”.
Cómo construir resiliencia
Los libros del Dr. Gupta parten de esa visión general, conllevan viajes y reportajes para ahondar en la investigación científica — y en la experiencia de las personas — sobre longevidad y cómo mantenerse saludable.
Su obra más reciente, Keep Sharp, aborda la optimización de la salud cerebral. “La mayoría de los adultos conoce la importancia de la salud cerebral, pero desconoce cómo lograrla o si acaso es posible”, comenta el Dr. Gupta. “Quería mostrar cómo hacerlo”. Centró su investigación en la enfermedad de Alzheimer y en otras formas de demencia, las cuales tienden a dominar la concepción de salud cerebral y a que se maravilló con sus descubrimientos.
“Desconocía toda la ciencia alrededor de la enfermedad de Alzheimer y la demencia”, dice el Dr. Gupta. Me sorprendió saber que suele comenzar en el cerebro sin síntomas evidentes -décadas antes de lo que se supone- y que se puede prevenir. “Soy neurocirujano, pero las enfermedades neurodegenerativas y el Alzheimer generalmente no son quirúrgicas”, indica. “Aprendí mucho sobre prevención”.
Los investigadores agradecen la ayuda del Dr. Gupta para difundir el mensaje. “Además de su acceso a investigación formal, nadie rechazaría una llamada del Dr. Gupta y eso lo posiciona bien para comprender lo que sucede”, indica Steven T. DeKosky, MD, FAAN, director suplente de McKnight Brain Institute y profesor de investigación sobre Alzheimer en University of Florida College of Medicine.
El Dr. Gupta identifica cinco factores que las personas puede controlar para tener salud cerebral: actividad física, estimular el cerebro, sueño reparador, nutrición y vida social dinámica. “No consideramos que exista una relación explícita entre ellas y el Alzheimer, sino con el desarrollo de resiliencia o reserva cognitivas— es decir, la capacidad del cerebro para admitir cierto grado de lesión y combatirlo o limitarlo”, señala el Dr. DeKosky. Aunque estos hábitos quizá no prevengan enfermedades, “podrían retrasar su impacto, aparición o progresión”, dice el Dr. DeKosky. “ A esto nos referimos cuando hablamos sobre salud cerebral”.
La investigación se enfoca más en demencia, pero los científicos anticipan que la resiliencia cognitiva podría proteger contra otros padecimientos cerebrales. “En el Parkinson, por ejemplo, el boxeo fortalece la función, el equilibrio y la fuerza”, indica Ronald C. Petersen, MD, PhD, FAAN, director de Mayo Clinic Study of Aging y una de las fuentes de Keep Sharp del Dr. Gupta. “A pesar de que aún no existe evidencia precisa sobre si los hallazgos se transfieren a otras enfermedades, creo que los principios que recomienda el Dr. Gupta pueden aplicarse más allá de la demencia y el Alzheimer”.
El beneficio del ejercicio físico es una de las conclusiones de Keep Sharp. “Las personas preguntan: ‘¿Cuál es el factor más importante para la función cerebral y para mitigar enfermedad?’”, dice el Dr. Gupta. “La respuesta es el ejercicio y es tan fácil como caminar”. Recomienda realizar actividad moderada al menos durante 150 minutos por semana. Alternar velocidad, intensidad y esfuerzo, e incluir entrenamiento de fuerza proporciona un estímulo adicional.
Incluso en personas con deterioro cognitivo leve, “el ejercicio puede retrasar la progresión a demencia”, indica el Dr. Petersen. La evidencia es tan sólida que el subcomité de American Academy of Neurology recomendó el ejercicio regular en una guía para deterioro cognitivo leve publicada en 2018.
Los expertos señalan la interrelación de los factores del estilo de vida. El ejercicio y la dieta también reducen el riesgo de obesidad, diabetes e hipertensión, los cuales pueden afectar la salud cerebral, señala el Dr. DeKosky. La investigación indica que construir resiliencia controlando factores de riesgo puede ser importante en personas de mediana edad incluso años antes del cualquier signo de déficit neurológico.
Cuide lo que come
El Dr. Gupta recomienda minimizar los azúcares refinados, reducir porciones y planear las comidas con cuidado. También sugiere incluir ácidos grasos omega-3 de fuentes naturales, como salmón y otros pescados de aguas frías. “Los omega-3 son de los pocos nutrientes que llegan al cerebro y podrían reducir el riesgo general de demencia”.
Algunos estudios vinculan un consumo alto de omega-3 con mejor salud cerebral, indica Yian Gu, MD, PhD, profesora asistente de ciencias neurológicas en Columbia University. Sin embargo, los estudios clínicos que han intentado demostrar su efecto en enfermedades neurológicas, son inconsistentes. “Los ensayos con suplementos de omega-3 son complicados por la dificultad de seguir a un paciente durante largos periodos”, comenta la Dra. Gu. “Sin embargo, de todos los nutrientes evaluados hasta ahora, los omega-3 parecen ser de los mejores para el cerebro”.
Algunos estudios se enfocan en los omega-3 por su relación con el gen APOE4, el cual es más frecuente en las personas que desarrollan Alzheimer que en la población general. Estudios han encontrado que los portadores de APOE4 de entre 30 y 40 años — décadas antes del deterioro cognitivo — extraen más omega-3 de la sangre que los no portadores, lo cual sugiere que podrían compensar una deficiencia. Al envejecer, los portadores desarrollan defectos en el transporte de omega-3 al cerebro. Ahora se investiga si suplementos con dosis altas de omega-3 ayudan a mantener un transporte adecuado en portadores APOE4. Por ahora, la Dra. Gu coincide con el Dr. Gupta en que la dieta es la mejor forma de obtener omega-3. “Comer al menos una porción de pescado graso por semana es una buena recomendación”, indica la Dra. Gu. “Pero los omega-3 también están en alimentos como linaza, chía y nueces”.
El Dr. Gupta también destaca la importancia de disfrutar la vida. Socializar parece reforzar la salud cerebral, comenta. “¿Qué sabemos sobre las comunidades con la mejor salud mental?”, pregunta. “Tienden a ser activas, a tener conexiones sociales abundantes y a no atarse a sus ansiedades. Incluso comunidades con colesterol elevado o tabaquismo parece que protegen su salud cerebral con sus conexiones sociales”.
“Desearía que supiéramos por qué socializar funciona a nivel químico”, señala el Dr. DeKosky. “No lo sabemos, pero sí que funciona”. Es probable que sea por un aumento de hormonas, como la oxitocina, que se desencadena al establecer lazos sociales, a una disminución de las hormonas del estrés, y a estimulación intelectual. “Somos felices mientras jugamos cartas, reímos y el cerebro trabaja para tener la mano ganadora”, indica el Dr. DeKosky. “Parece que todo se relaciona con mejor salud cerebral”.
La diversión podría mejorar la estimulación cognitiva, el segundo de los pilares (después del ejercicio) del Dr. Gupta para la salud cerebral — una clasificación que apoya el Dr. Petersen. “Hago énfasis en hacer actividades que disfrute”, dice el Dr. Petersen. “Si es divertido, continuará haciéndolo”.
Vivir bien incluye dormir bien, que ayuda no sólo a consolidar los recuerdos, sino a que el cerebro elimine las proteínas de desecho del metabolismo cerebral — un proceso que el Dr. Gupta equipara a vaciar un bote de basura. Una de estas proteínas, la beta-amiloide, puede formar placas relacionadas con enfermedad de Alzheimer. El Dr. Gupta escribe en Keep Sharp: “no desechar la basura cerebral se puede relacionar con un riesgo mayor de desarrollar demencia”.
Aunque la mayoría de los neurólogos recomienda hábitos que mejoran la salud cerebral, otros son más prudentes. “Motivo a mis pacientes a hacer ejercicio, a participar en actividades sociales y cognitivas, y a tener una dieta saludable, porque es poco probable que estos pasos causen daño y podrían promover la salud general y la cerebral”, comenta John Morris, MD, FAAN, profesor de Neurología en Washington University en St. Louis. “Sin embargo, también les digo que hay poca evidencia de que favorezcan la salud cerebral”. Citando una editorial de Neurology en 2020, el Dr. Morris señala que quizá los pacientes abandonan el ejercicio por enfermedad de Alzheimer preclínica en lugar de que suspender el ejercicio cause enfermedad preclínica y luego sintomática.
“Concuerdo en no exagerar las promesas de cualquier resultado”, indica Richard Isaacson, MD, FAAN, director de Alzheimer’s Prevention Clinic en Weill Cornell Medicine and New York-Presbyterian; pero señala una declaración de Lancet Commission de 2020 que reportó que modificar 12 factores de riesgo podría prevenir o retrasar 40% de los casos, y a varios estudios de largo plazo sobre modificación del estilo de vida y enfermedad de Alzheimer como evidencia de que adoptar hábitos saludables podría marcar una diferencia.
El Dr. Gupta se entusiasma con el creciente conocimiento de las ciencias cerebrales y sus implicaciones para la salud. “Hemos avanzado mucho en la comprensión de las razones por las que las personas desarrollan enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer”. “Solíamos creer que era un problema fijo, inalterable y predeterminado, de tal modo que si nuestros padres lo tenían, nosotros también. No es así, e inspira saber que cambios pequeños en el estilo de vida pueden hacer una gran diferencia”.
Cirujano Ganador de Premios
El 21 de abril, American Brain Foundation honrará al Dr. Sanjay Gupta con el Public Leadership in Neurology Award 2021 durante la gala virtual Commitment to Cures en reconocimiento a su labor para crear consciencia sobre la salud cerebral.
Como neurocirujano, neurocientífico, corresponsal médico para CNN y autor, el Dr. Gupta ha educado al público sobre el cerebro y ha hecho más visible la realidad de vivir con enfermedades neurológicas.
Entre los galardonados destacan Michael J. Fox, Dame Julie Andrews, Walter Mondale, Ann Romney y Emilia Clarke.
Para obtener boletos para la gala, visite AmericanBrainFoundation.org/C2C2021.