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Carta del Editor
By Joseph I. Sirven, MD, FAAN, Editor

Luz en la oscuridad

La pandemia de COVID-19 ha sido especialmente dura en la comunidad Latina. Enfocarse en algunos aspectos positivos podría ayudar a aliviar este dolor.

Dr. SirvenHonestamente creí que no hablaría más de COVID-19, pero el virus aún domina los titulares y nuestras vidas. Lamentablemente, la comunidad Latina ha sido la más afectada por la enfermedad. Tenemos una cantidad desproporcionada de infecciones, hospitalizaciones y defunciones por coronavirus, de acuerdo con un estudio publicado en Annals of Epidemiology.

En un análisis de condados Latinos en Estados Unidos - aquellos con una población latina igual o superior a 17.8 por ciento- los investigadores encontraron que, en los condados del noreste, los Latinos representan 63 y 66 por ciento de todos los casos y de todas las defunciones, respectivamente. En el oeste, la proporción es de 75 y 74 por ciento, mientras que, en el medio oeste, es de 32 y 22 por ciento, respectivamente. Además, los casos se presentaron en hogares multigeneracionales, con tasas mayores de desempleo y en los que sus ocupantes hablan predominantemente español y tienen más dificultades para practicar el distanciamiento social. Estas son estadísticas aleccionadoras. El artículo principal sobre el efecto de la pandemia en nuestra comunidad brinda información importante que podría ayudar a cambiar estas estadísticas tan sombrías. 

En Brain & Life nos esforzamos por ofrecer un poco de luz en tiempos de oscuridad. Para mí, uno de los puntos positivos de la pandemia ha sido cómo nos ha hecho apreciar la importancia de la familia y de la comunidad. La tecnología nos ha ayudado a estar más en contacto con otros; por videoconferencia he podido asistir a graduaciones, cumpleaños y homenajes para los que hemos perdido. También he tenido consultas virtuales con mis pacientes y eso me ha permitido atender a más personas y hacerlo de mejor forma.

Las limitaciones a nuestra vida en el exterior han fortalecido nuestra vida al interior. Conozco mejor la zona donde vivo, y aprecio más a quienes forman parte de ella -cajeros, trabajadores de limpieza, repartidores de comida-, y quienes facilitan y enriquecen nuestras vidas. Estas son muchas de las bendiciones que encuentro cuando todo parece tan desolador.

Espero que este número les brinde algo de paz e información importante para mantener su optimismo y salud durante la pandemia. En él encontrarán formas para comer más saludable y sin riesgo. Podrá enterarse de las diferencias entre influenza (o gripe) estacional y COVID-19, y sobre cómo la epilepsia influyo en la decisión de Susan Cruz de enseñar danza a niños en lugar de buscar una carrera como bailarina profesional.

Como en otros números, presentamos a un miembro de nuestro comité editorial: la Dra. Cristina Valencia Sánchez, quien se especializa en el tratamiento de esclerosis múltiple y de enfermedades autoinmunes. En los tiempos pre-COVID, ella amaba viajar y comer comida exótica.

¡Espero con ansias que cuando escriba la próxima carta, la pandemia esté en el pasado y haya servido como el catalizador de los cambios importantes que nuestra sociedad necesita para que ningún grupo sea el más afectado por una enfermedad!

Mientras tanto, visite nuestras páginas web sobre COVID-19 en brainandlife.org/COVID19espanol para obtener más información sobre cómo lidiar con la vida durante la pandemia.

¡Manténganse sanos y seguros!

Joseph I. Sirven, MD, FAAN, Editor