Sin importar el tipo de dieta, el aceite de oliva podría beneficiar al cerebro, según un estudio que siguió a más de 92 000 adultos durante 28 años. “Consumir más de media cucharada al día se asocia con un riesgo 28% menor de morir por demencia”, dice Marta Guasch-Ferré, PhD, autora del estudio publicado en JAMA Network Open en 2024.
Aunque se conocían sus beneficios sobre la salud cardiovascular y cerebral como parte de la dieta mediterránea, este estudio sugiere que el efecto positivo se puede dar aun cuando el resto de la dieta no sea tan saludable. Las personas del estudio comieron cantidades similares de carne roja, bebidas carbonatadas y margarina, y quienes consumían más aceite de oliva, comían solo un poco más de fruta, verdura y cereales integrales.
“La dieta de quienes consumen aceite de oliva suele ser más saludable”, afirma la Dra. Guasch-Ferré, profesora de nutrición en Harvard. “Pero la asociación se identificó (menor riesgo de muerte relacionada con demencia) aún sin este factor”.
Las dietas mediterránea y MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay) recomiendan sustituir la mantequilla o el aceite vegetal con aceite de oliva. El apego a la dieta MIND se asoció con menor riesgo de demencia en un metaanálisis de más de 8 000 personas publicado en JAMA Psychiatry en 2023.
El aceite de oliva contiene polifenoles y grasas monoinsaturadas que se consideran “saludables”. “Los polifenoles eliminan a los radicales libres que dañan a las células y causan enfermedades y envejecimiento”, dice Domenico Praticò, MD, de Temple University. “Las neuronas se comunican con sinapsis, los radicales libres las bloquean y los polifenoles las mejoran”.
A pesar de los prometedores resultados del estudio, no basta con añadir aceite de oliva a una dieta poco saludable, dice David Knopman, MD, FAAN de Mayo Clinic en Rochester, MN. “Es un excelente estudio observacional de larga duración”, dice. “Pero no es concluyente por varias razones”.
Entre la razones destacan que fue un estudio observacional (siguió a los individuos a lo largo de su vida) y no uno aleatorizado controlado, dice el Dr. Knopman. Además, pese a que se ajustaron los resultados para considerar factores como tabaquismo, consumo de alcohol, hipertensión, diabetes, colesterol alto, o antecedentes familiares de demencia, quienes consumían aceite de oliva podrían haber tenido otras ventajas.
“La dieta se asocia al nivel socioeconómico el cual tiene un efecto importante en la incidencia de demencia”, dice el Dr. Kopman. Una dieta sana también se relaciona con la prevención y el tratamiento de diabetes, hipertensión arterial y problemas de sueño, todos los cuales aumentan el riesgo de demencia, afirma. Además, el estudio inició cuando la margarina y otros alimentos contenían más ácidos grasos trans que se relacionan con demencia, enfermedad cardiovascular, diabetes y muerte. Pese a que en 2018 FDA prohibió el uso de grasas trans en los alimentos, aún se encuentran en pequeñas cantidades en alimentos ultraprocesados, dice Laurel Cherian, MD, FAAN de Rush University.
“Preferimos los patrones saludables”, dice la Dra. Cherian. De hecho, la Dra. Guasch-Ferré y sus colegas notaron ventajas cuando puntuaciones más altas en la escala de alimentación sana se asocian con mayor consumo de aceite de oliva; en estos casos el riesgo de muerte relacionada con demencia fue 32% menor. “Combinar dietas saludable con consumo de aceite de oliva podría traer mayores beneficios”, concluyen los autores.
Las dietas MIND y mediterránea se basan en cereales integrales, vegetales de hoja verde, frutos secos, bayas, legumbres y proteínas magras como pescado o aves en lugar de carne roja. Sugieren además evitar los alimentos procesados y sustituir la mantequilla o margarina con aceite de oliva, dice el Dr. Praticò.
También se puede agregar aceite de oliva a los aderezos para ensaladas o para marinar mezclando con vinagre balsámico o zumo de limón, ajo, hierbas frescas o secas y sal y pimienta al gusto.
Cada cucharada de aceite de oliva tiene 120 calorías por lo que debemos limitar su cantidad. “Dos cucharadas soperas al día es el máximo recomendado” dice la Dra. Cherian.
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