Crecí en un hogar cubano grande y ruidoso en el que todo giraba en torno a la comida. Mi madre cocinaba todo el día para los familiares y muchos visitantes que teníamos. Cuando estaba en high- school, mis padres compraron una mesa con sillón corrido de cuero, similar al de una cafetería o restaurante. Pronto se volvió el centro de nuestra vida familiar. Recuerdo tantas risas y largas conversaciones en ese rincón de la casa. Uno de mis hermanos mayores era médico residente y ahí daba consulta no oficial a los amigos y familiares que venían a comer y a pedir consejos médicos. Cuando mi hermano se mudó, yo tome su puesto con la ayuda de mi esposa que es enfermera.
Recordé esos días después de leer nuestro artículo de portada sobre Mariana Orozco, una célebre chef de la Ciudad de México que quería ser médico, pero durante unas vacaciones en Barcelona vio las filas de gloriosos postres de una repostería y dijo: “¡Esto es lo que quiero hacer!”.
Abandonó medicina en el tercer año e ingresó a la escuela de cocina; después de graduarse, empezó a dar clases de cocina. Durante sus años en la escuela de medicina y el cambio de carrera, tuvo algunos síntomas misteriosos -principalmente visión borrosa y dificultades para caminar- hasta que se le diagnosticó esclerosis múltiple (MS) en 2016. Desde entonces, usa su visibilidad para difundir recetas, su amor por la comida y la realidad de vivir con MS. También intercede por otros que tienen la enfermedad. Se dirigió al Senado de México para pedir mejor atención y recursos para los pacientes con MS. Aún da clases de cocina y creó su propia mermelada con los sabores y frutas de México, como lavanda o guayaba, y aún le cautiva la repostería. Le encanta mezclar harina, huevos, vainilla y mantequilla, y transformarlos en deliciosos pasteles ¡No tengo dudas!
La cocina es un arte para muchos. Si usted también coincide, quizá le interese nuestra historia sobre cómo el arte - música, danza o pintura- puede educar y hacer que personas con migraña, demencia y otros padecimientos neurológicos participen activamente.
También podrá interesarle nuestro artículo sobre cómo los neurólogos buscan mejorar el acceso a la salud para todas las personas, sin menoscabo de su raza, etnia, sexo, género, edad o ingresos. Si tiene epilepsia, no olvide leer el artículo sobre los especialistas en epilepsia; y si alguna vez se ha preguntado cuándo ir a urgencias por un dolor de cabeza, tenemos un artículo con respuestas.
Lo invito a que lleve esta revista a la mesa o al sillón de su cocina, ahí podrá disfrutar de sus artículos, tomar un café y unas tapas, y compartir todo lo que ha aprendido.
¡Gracias y espero que disfruten de este número!
Joseph I. Sirven, MD, FAAN, Editor