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Existe poca evidencia de que la enfermedad de Parkinson aumenta el riesgo de contraer COVID-19. Algunos investigadores incluso han sugerido que los efectos antivirales de los medicamentos prescritos para enfermedad de Parkinson, como amantadina (Symmetrel), podrían proteger contra la infección, aunque la evidencia al respecto es escasa.

En personas infectadas con COVID-19, los hallazgos tempranos de un pequeño grupo de pacientes indicaron que las personas con enfermedad de Parkinson presentaron tasas significativamente mayores de muerte que en aquellas que no tenían la enfermedad. Sin embargo, estudios más recientes con muestras más grandes encontraron que la tasa de mortalidad sólo es ligeramente mayor en las personas con enfermedad de Parkinson que en la población general.

"Aquellos que habían tenido Parkinson por más tiempo, como las personas mayores de 70 años, tuvieron más problemas", indica Alfonso Fasano, MD, PhD, jefe de neuromodulación y cuidado multidisciplinario en University Health Network en University of Toronto. "Esto no se debe principalmente a la enfermedad misma, sino a las enfermedades concomitantes, como la demencia o los problemas en el control de la presión sanguínea que se desarrollan con el tiempo y en conjunto con la enfermedad de Parkinson”.

Sin embargo, la mortalidad es sólo una medida del efecto de COVID-19. De acuerdo con los datos de una encuesta de Fox Insight, un estudio en línea copatrocinado por Michael J. Fox Foundation, la mayoría de las personas con enfermedad de Parkinson que luego presentaron COVID-19 informó que sus síntomas de Parkinson empeoraron. Hasta 63% tuvo síntomas motores nuevos o peores, como rigidez, temblor y dificultad para caminar; pero incluso un número mayor — 75% de los encuestados — tuvo síntomas no motores nuevos o peores, entre ellos estado de ánimo decaído o que empeoró, dificultades cognitivas y fatiga.

Igual de llamativo fue que los síntomas motores empeoraron en 43% de los encuestados, mientras los síntomas no motores empeoraron en 52% de las personas con enfermedad de Parkinson durante la pandemia, incluso si no habían contraído el virus. Varios de los encuestados destacaron interrupciones en su atención médica, actividades sociales y rutinas de ejercicio — todo lo cual puede asociarse con el empeoramiento de los síntomas.

Para reducir el impacto de la pandemia, considere la siguientes recomendaciones de especialistas en alteraciones del movimiento.

Manténgase activo. "Está bien demostrado que las personas que se ejercitan con regularidad tienen una experiencia general con la enfermedad de Parkinson más positiva, una mejor respuesta a la terapia y los medicamentos, y una cantidad menor de síntomas", señala Alberto Espay, MD, FAAN, director de University of Cincinnati's James J. and Joan A. Gardner Family Center for Parkinson's Disease and Movement Disorders. Busque "Parkinson's exercises" o "ejercicios para Parkinson" en cualquier motor de búsqueda para acceder a clases en línea.

Salga al aire libre. "Muchas personas dicen tener más ansiedad y depresión hasta el punto en que se rehúsan a salir de su casa", comenta Janis Miyasaki, MD, FAAN, directora de Parkinson and Movement Disorders Program en University of Alberta en Edmonton. La naturaleza puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y cambiar el enfoque de nosotros mismos hacia la belleza de su entorno. "No valoramos cuán impresionante puede ser el mundo", comenta la Dra. Miyasaki. El Dr. Fasano observa que sus pacientes que tienen jardines tienden a presentar una mejor evolución durante la pandemia que aquellos que viven en departamentos sin acceso a áreas al aire libre.

Medite. Estudios recientes han encontrado que las técnicas de mindfulness para reducir estrés pueden ayudar a aliviar los síntomas no motores, como la ansiedad o la depresión, e incluso pueden mejorar los síntomas motores, como el temblor, la rigidez y los movimientos lentos. Busque en línea cursos a distancia.

Manténgase conectado. "Es vital mantener el contacto social" comenta la Dra. Miyasaki . "La investigación muestra que socializar es un potente mitigador del deterioro cognitivo”. Si el clima es demasiado frío para sentarse afuera con los amigos, entre a internet a jugar juegos socialmente conectados o reúnase con amigos a través de Zoom para discutir algún libro que haya leído. Para saber más sobre cómo permanecer conectado, lea 6 Myths About Social Isolation.

Solicite terapia en línea. Muchos de los profesionales de la salud han adoptado la telemedicina, así que pregunte a su fisioterapeuta si puede hacer sesiones uno-a-uno en línea.

Busque recursos digitales. Revise los sitios en Internet dedicados a pacientes, como Michael J. Fox Foundation y Parkinson's Foundation, para obtener acceso a artículos, podcasts y seminarios en línea sobre temas como el ejercicio. "Antes de la pandemia, nos enfocamos en eventos locales, pero ahora tenemos más oportunidades para conectar a las personas con eventos en lugares como New York City o del otro lado del mundo", explica el Dr. Fasano.

Administre su motivación. La enfermedad de Parkinson puede dificultar generar entusiasmo y hacer que las cosas sucedan, así que invite a sus familiares o amigos (con distanciamiento social) para pasar a saludar y salir a caminar con regularidad, o a que le incentiven a unirse a actividades en línea. "Es difícil hacer las cosas solo", dice el Dr. Fasano. "Invitar a una persona dentro de su burbuja social a participar en línea ayuda a asegurar que usted no estará solo frente a la pantalla”.

Apéguese a una rutina. La pandemia de COVID-19 detonó el estrés al interrumpir las rutinas normales y erosionar la sensación de control. Para recobrar esa sensación, el Dr. Fasano recomienda, de ser posible, que vaya a dormir y tome sus comidas a la misma hora todos los días.