Los virus, como el nuevo coronavirus, cambian constantemente. Con el paso del tiempo esto puede propiciar el surgimiento de variantes con características diferentes a las del virus original. En ocasiones, las variantes desaparecen, pero en otras las variantes pueden permanecer y volverse más transmisibles o mortales que el virus original.
Para COVID-19 se han detectado algunas variantes alrededor del mundo, entre ellas una originada en Reino Unido llamada B.1.1.7. Desde entonces, la variante apareció en Estados Unidos y a principios de este año las autoridades de salud informaron que podría relacionarse con mayor riesgo de muerte que el virus original. Se requieren más estudios para confirmar este hallazgo, según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Otra variante, B.1.351, se identificó en Sudáfrica en octubre del año pasado y en Estados Unidos en enero. Una tercera variante, P.1, se identificó en Brasil a principios de enero y en Estados Unidos a finales del mismo mes.
Hace poco, los científicos identificaron dos variantes locales. Una de ellas, descubierta en California, se denomina B.1.427/B.1.429, puede transmitirse con mayor facilidad y podría ser más letal que el virus original —podría ser la responsable del dramático aumento en el número de casos y muertes por COVID-19 en el estado—. La otra apareció en New York City y se denomina B.1.526.
Los investigadores buscan comprender y anticipar las variantes mediante el estudio de muestras de laboratorio del virus y la identificación de cambios en su estructura genética, principalmente en la proteína espiga (spike)— una parte clave del virus SARS-CoV-2 que se une a receptores humanos presentes en la nariz y en la garganta y causa COVID-19. (Cuando el virus evoluciona puede desarrollar mutaciones que podrían aumentar la cantidad de virus transmitidos o la afinidad del virus por los receptores y volverlo más infeccioso). Identificar estos cambios es muy importante porque las vacunas autorizadas en la actualidad enseñan al sistema inmune a reconocer la proteína espiga y reforzar la respuesta inmunológica contra ella.
Si las variantes producen cambios en la proteína espiga, las vacunas desarrolladas que no consideran esos cambios potenciales podrían ser menos efectivas; los anticuerpos creados como respuesta a la vacuna podrían no reconocer al virus diferente cuando la variante entra a las células humanas. Este ha sido el caso en Sudáfrica, donde una vacuna desarrollada por AstraZeneca (disponible en algunos países pero no en Estados Unidos) parece no ser tan eficaz contra la variante.
Dado que las mutaciones del virus podrían cambiar la eficacia de las vacunas, los CDC y las compañías que fabrican las vacunas vigilan y prueban su eficacia contra las variantes y, de ser necesario, podrían modificar las vacunas para proteger contra estas.
Debido a las nuevas variantes altamente transmisibles, es muy importante continuar con las medidas para prevenir la infección.
Vacúnese tan pronto como pueda. Si 70 a 90% de la población de Estados Unidos se vacuna, podríamos lograr “inmunidad de rebaño” — lo cual significa que, mediante vacunación o exposición a la enfermedad, un número suficiente de personas es inmune a COVID-19, de tal modo que la transmisión del virus es menos probable. Si recibirá una vacuna de dos dosis, asegúrese de acudir a la cita para recibir la segunda dosis.
Cúbrase el rostro. Debido a que las personas vacunadas aún pueden transmitir el virus, es crucial que todos continuemos utilizando mascarilla. Y aunque las autoridades de salud consideran que las vacunas actuales podrían proteger contra el virus y sus variantes, aún hay riesgo de infección por otras variantes. Asegúrese de que su mascarilla tenga dos o más capas; que cubra su barbilla, boca y nariz; y que se ajuste bien a su cara. Los CDC emitieron recientemente una actualización a sus guías sobre cómo utilizar dos mascarillas para obtener protección adicional.
Mantenga el distanciamiento social. Esto es muy importante cuando se ha vacunado. Mantenga una distancia de seis pies de las personas que no viven en su misma casa y evite multitudes cuando salga.
Lave sus manos con frecuencia. Continúe enjabonando sus manos durante por lo menos 20 segundos al regresar a casa y utilice desinfectante de manos con frecuencia mientras está fuera de casa, en especial si ha tocado alguna superficie en tiendas, sanitarios u otros sitios públicos.
Inscríbase para recibir alertas sobre las vacunas. Hable con su médico o regístrese en el departamento de salud de su ciudad o condado para recibir notificaciones sobre cambios a las vacunas que pudieran hacer los fabricantes o sobre las dosis de refuerzo.
El Dr. Clifford es el profesor de la cátedra Melba and Forrest Seay de Neurofarmacología Clínica en Neurología en Washington University en St. Louis.