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Conozca al Neurologo

Cuatro preguntas

Para Karlo J. Lizárraga MD, miembro de nuestro consejo editorial

El Dr. Karlo J. Lizárraga junto a su madre, profesores y alumnos de La Escuelita AQMED en Arequipa, Perú.
El Dr. Karlo J. Lizárraga junto a su madre, profesores y alumnos de La Escuelita AQMED en Arequipa, Perú.
  1. ¿De qué parte del mundo hispano es usted originario?
    Nací y crecí en Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú. Arequipa es como un oasis entre el desierto y los Andes, al sur del Perú, rodeado por tres volcanes durmientes. En Perú, se cree -en broma- que la gente de Arequipa tiene lava en sus venas. Nos vemos tranquilos, pero podemos “erupcionar” en cualquier momento. De hecho, me sonrojo con frecuencia cuando me emociono, y mis amigos me bromean diciendo que ven la lava en mi rostro.
  2. ¿Cómo llegó al campo de la neurología?
    El cerebro me cautivaba aún antes de estudiar medicina. Desde niño me fascinaba nuestra capacidad de hablar, tener emociones y soñar. Cuando pedía explicaciones a mis maestros o padres, siempre me decían que tenía que ver con nuestro cerebro. Eso no era suficiente para mí. Quería comprender cómo el cerebro crea sueños, pensamientos y consciencia. En el colegio era bueno en matemáticas y me decían que debía ser ingeniero o economista. Una noche soñé que estaba en mi oficina cuando hubo un accidente en la calle; recuerdo vívidamente que quería correr a ayudar a los heridos, pero cuando intenté moverme tenía un increíble peso en el bolsillo. Era mi billetera, estaba tan pesada por el dinero dentro que tuve que tirarla para poder correr y ayudar. Me desperté tan asustado que pensé: “No hay manera de que sea economista. Voy a ser médico”. Durante la escuela de medicina, mis preguntas de niñez seguían sin respuesta así que me decidí por la neurología. Ya en la residencia, trabajé en estimulación cerebral profunda para enfermedades del movimiento y los resultados para los pacientes eran asombrosos. Sentí que me acercaba más a las respuestas que busco desde niño y que, a la vez, podía ayudar a mis pacientes de forma importante.
  3. ¿A qué se hubiera dedicado si no fuera neurológo?
    Jugador de la NBA. En el colegio jugué mucho baloncesto y, aunque con el tiempo mejoré mi juego e incluso jugué con un equipo profesional en Arequipa, no tenía la altura para competir en el máximo nivel. Aun así, tenía un buen tiro de tres puntos y ahora que equipos como los Golden State Warriors han llegado a las finales cinco años consecutivos por tener a los mejores tiradores, quizá deba reconsiderar mi carrera. De hecho, tuve la suerte de estar en Miami durante mi residencia cuando el Heat ganó dos títulos de la NBA consecutivos y luego en Toronto para mis estudios de especialidad cuando los Raptors ganaron su primer campeonato. Así que mi relación con la NBA no se ha terminado.
  4. ¿Cuál es su pasatiempo?
    Además del baloncesto, me encanta enseñar. En el 2009, mientras me preparaba para mis exámenes de licenciatura médica, comencé a dar clases a un pequeño grupo de internos en un hospital de Arequipa. Al inicio, las clases eran en el departamento de Pediatría y los niños se colaban diciendo: “yo quiero aprender lo que aprenden mis doctores en su escuelita”. Así es como nació La Escuelita AQMED (aqmed.edu.pe) en 2010. Algunos años después, cuando debía iniciar la residencia en Estados Unidos, noté que varios estudiantes ya podían ser profesores, así que transformé mi antigua habitación en un aula de clases y ahí trabajamos desde entonces. Muchos estudiantes son ahora residentes y especialistas exitosos alrededor del mundo. También tenemos estudiantes de otras partes del Perú y de otros países, como Bolivia y Venezuela. El siguiente paso es un programa de intercambio internacional para que estudiantes y residentes de Estados Unidos vengan a Arequipa y viceversa.