Para José G. Merino MD, MPHIL, FAAN, miembro de nuestro consejo editorial
El Dr. Merino, un ávido ciclista, disfruta pasear en bicicleta en Martha’s Vineyard durante sus vacaciones de verano. CORTESÍA DE JOSÉ G. MERINO MD, MPHIL, FAAN
¿De qué parte del mundo hispano es usted originario? Crecí en la Ciudad de México, cerca del Bosque de Chapultepec. De niño, salí a las calles con mis amigos a jugar, patinar y andar en bicicleta, pero ahora es imposible por el tráfico. También tuvimos muchas experiencias culturales y culinarias. Aprendí inglés desde el primer año de educación primaria y viví algunos años en el Reino Unido.
¿Cómo llegó al campo de la neurología? Al principio, pensé estudiar economía, relaciones internacionales o historia, pero cuando hablaba con mis amigos que estudiaban medicina, me interesaba mucho lo que decían. Por esta razón, decidí intentar un año en la facultad de medicina, pero terminé quedándome. Como estudiante de medicina, cada semana nos reuníamos algunos compañeros para hablar de temas científicos e históricos relacionados con el cerebro, la psicología y las neurociencias. También cocinábamos excelentes comidas. Nos hacíamos llamar El Neuro Club. Esa mezcla de pláticas apasionadas, buena comida y un entusiasta grupo de amigos me animó a estudiar el cerebro. Me especialicé en ataque cerebral porque combina neurología clínica, diagnóstico por imagen, medicina interna, atención de urgencia y prevención. El trabajo editorial también ha sido siempre de mi interés. Durante siete años, fui editor de investigaciones en EUA para The BMJ, y recientemente fui nombrado editor en jefe de Neurology¸ la principal revista de investigación clínica de la American Academy of Neurology.
¿A qué se hubiera dedicado si no fuera neurológo? De niño creía que sería economista o diplomático. Después de la facultad de medicina, mi formación fue en neurología y psiquiatría, así que, si no fuera neurólogo, sería psiquiatra. Sin embargo, mi trabajo ideal sería tener una librería. Me gustan libros de todos los tipos. Recién terminé una novela de suspenso político del escritor y periodista mexicano, Héctor Aguilar Camín. También leí recientemente Lake Success de Gary Shteyngart, autor de Absurdistan, y El enigma de China de Qiu Xiaolong, un autor chino que vive en St. Louis. Es una novela policiaca sobre el inspector Chen Cao, un detective en el departamento de policía de Shanghái.
¿Cuál es su pasatiempo? Leer, por supuesto, y también practico yoga tres o cuatro veces a la semana. En especial, me gusta vinyasa yoga. Mi postura favorita depende del día y de cómo me sienta. Me gusta la del triángulo y me enorgullece poder hacer la de la grulla; pero no soy ese estudiante que la gente ve en clase y dice: “!Guau mira a ese tipo, es impresionante! Del yoga me gusta que combina fuerza, estiramiento y respiración, y me relaja. Al final de cada sesión, me siento mucho mejor y si pasan demasiados días sin que haga yoga, me siento ansioso y me duele todo. Me he vuelto un adicto.