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Nutricion
By SARI HARRAR

Perder peso podría proteger contra COVID-19

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Este año, mientras avanzaba la pandemia de COVID-19 en Estados Unidos y el mundo, los médicos detectaron una tendencia preocupante: la obesidad aumentaba significativamente el riesgo de complicaciones graves, y en ocasiones fatales, relacionadas con COVID-19. En dos hospitales de New York City en marzo, 35.8% de los primeros 393 pacientes con COVID-19 y 43.4% de los que necesitaron un ventilador eran obesos, según una carta en New England Journal of Medicine. Un estudio publicado en mayo en BMJ señaló que en Reino Unido la obesidad aumentó un 33% el riesgo de morir por COVID-19.

“La obesidad sobresale como un factor de riesgo importante para una evolución desfavorable en COVID-19, en especial en personas menores de 60 años “ señala Brian Callaghan, MD, MS, FAAN, profesor asociado de Neurología en University of Michigan, Ann Arbor.

En una carta al editor en Clinical Infectious Diseases, investigadores de NYU Langone Health destacaron que de 3 615 personas con COVID-19 en la sala de urgencias de un hospital de New York City, casi 37% tenía un índice de masa corporal (IMC) de cuanto menos 30, el límite para obesidad. Las personas de menos de 60 años y obesidad leve tuvieron casi el doble de probabilidad de ingresar a cuidados intensivos o agudos que aquellos con un IMC menor a 30.

“Esto tiene implicaciones prácticas e importantes en Estados Unidos, donde casi 40% de los adultos son obesos con un IMC igual o mayor a 30”, indican los investigadores.

En pacientes con COVID-19, el exceso de peso puede crear obstáculos a la función normal del pulmón y aumentar el riesgo de coágulos. La grasa corporal en exceso, en particular la abdominal, contribuye a la inflamación sistémica, la cual puede impedir una reacción apropiada del sistema inmune a la infección. “En personas con obesidad, diabetes tipo 2 y COVID-19 observamos el síndrome por tormenta de citoquinas [una peligrosa respuesta inmunológica que daña células como las del pulmón] debida a elevaciones importantes de glucosa en sangre”, comenta Eva Feldman, MD, PhD, FAAN, directora de NeuroNetwork for Emerging Therapies y ALS Center of Excellence en University of Michigan. “También observamos complicaciones renales y cardiacas”. La Dra. Feldman y sus colaboradores planean seguir a más de 400 sobrevivientes de COVID-19 con diabetes y obesidad para conocer el efecto del virus en la cognición, memoria, sistema nervioso periférico y más.

Además de exacerbar COVID-19, el exceso de peso eleva el riesgo de otras afecciones neurológicas, como disfunción cognitiva leve, demencia o enfermedad de Alzheimer, dice la Dra. Feldman. También puede promover recaídas y progresión de la esclerosis múltiple, aumentar el riesgo de migraña crónica o ataque cerebrovascular, y aumentar la probabilidad de apnea del sueño, la cual puede repercutir en la cognición, estado anímico o estado de alerta.

Para personas con enfermedades neurológicas y sobrepeso antes de la pandemia, o para quienes subieron de peso durante el confinamiento por estrés o inactividad, aquí hay algunas recomendaciones de profesionales para tener y mantener un peso saludable.

Acuda a su médico. Pregunte a su médico sobre la mejor estrategia para perder peso. Él o ella revisarán sus medicamentos para ver si alguno provoca aumento de peso, como la pregabalina o gabapentina que se usan en esclerosis múltiple, fibromialgia o neuropatía periférica, señala el Dr. Callaghan. “No intente perder peso si tiene enfermedades neurodegenerativas como enfermedad de Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica, o enfermedad de Huntington”, indica la Dra. Feldman. “Podría empeorar los síntomas”.

Consulte a un especialista. Si su índice de masa corporal es de 30 o más, consulte con un médico especialista en pérdida de peso, comenta Caroline Apovian, MD, profesora en Boston University School of Medicine y directora de Center for Nutrition and Weight Management en Boston Medical Center. “Las personas con obesidad importante no deben intentarlo solas”, señala. “Necesitan un especialista en obesidad, un médico de atención primaria que sepa sobre obesidad o un dietista. Hay muchas formas de perder peso y estrategias diferentes funcionan en personas diferentes. Es algo que los pacientes aprenden con un profesional que los guíe”.

Pierda peso lentamente. Perder una o dos libras por semana es una meta saludable para la mayoría de las personas con sobrepeso, indica la Dra. Apovian. “Dietas de choque y ejercicio extremo son malas ideas, en especial si vive con fatiga o dolor”, agrega Matthew Plow, PhD, profesor asociado de enfermería en Case Western Reserve University en Cleveland, quien estudia la gestión del peso y ejercicio en pacientes con ataque cerebrovascular y esclerosis múltiple. La pérdida drástica y rápida de peso también puede reducir la masa muscular, comenta. “En personas con condiciones neurológicas que limitan la movilidad no se desea perder masa muscular, ya que es necesaria para las actividades diarias y el ejercicio”.

Replantee comidas. Llene su plato con vegetales y fruta; granos enteros; proteína magra como pescado, aves sin piel, tofu y semillas; y porciones pequeñas de grasa saludable, como aguacate. Use aceite de canola u oliva. Cambie bebidas azucaradas y botanas por té sin endulzar y frutas. Reemplace los alimentos procesados y grasosos por alimentos enteros, y coma granos integrales en lugar de carbohidratos refinados, como el pan blanco, comenta Molly Kimball, RD, administradora del programa de nutrición en Ochsner Fitness Center en New Orleans. “Yo no cuento calorías, no quiero hacerlo”, señala. “Es más sensato enfocarse en alimentos saludables y satisfactorios; me ha funcionado en muchos clientes”.

Compre inteligentemente. Coma sus frutas y verduras favoritas, y llene su congelador con frutas y verduras, indica Kimball. En su alacena tenga semillas con poco o nada de sodio. “Combine alimentos sustanciosos con yogur griego, aguacates, hierbas y especias, para hacer aderezos cremosos”, sugiere. “Busque alternativas saludables para los alimentos con más calorías, como pasta de garbanzo en lugar de pasta tradicional. Tiene un alto contenido de proteína y fibra, y sabe y se siente igual. Pruebe yogur griego en lugar de mayonesa para ensaladas de atún o pollo”.

Haga ejercicio. Caminar en su vecindario o marchar mientras ve su programa de TV favorito no quemará las calorías suficientes para compensar la rebanada extra de pastel. Sin embargo, el ejercicio sí quema calorías y si hace ejercicios de fuerza, aumentará su masa muscular, indican el Dr. Plow y la Dra. Apovian. El ejercicio también puede reducir el estrés y mejorar la concentración de los químicos de la felicidad en el cerebro, lo cual puede facilitar perder peso.

Registre su actividad. Si vive con dolor o fatiga, el Dr. Plow recomienda hacer un seguimiento del ejercicio y de cómo se siente después. “Si camina, use un podómetro o el contador de pasos de su teléfono y vea cómo se siente dos horas después de caminar; si se siente cansado o con dolor después de cierto tiempo o número de pasos, disminuya un poco esta actividad”, señala. “Se trata de prueba y error. Si no se siente bien cuando es momento de ejercitarse, hágalo cinco minutos y vea cómo se siente; quizá quiera continuar o bien, se dará cuenta si debe parar. La autosupervisión es crucial para personalizar su rutina”.

Haga lo que pueda. “Si tiene dolor, fatiga o dificultad para moverse, cocinar saludable o hacer ejercicio serán un desafío mayor”, comenta el Dr. Plow. “Trabajar con un terapeuta ocupacional para adaptar actividades como cocinar o jardinería podría ayudar. Modifique las actividades que ama para que las siga haciendo. Use su silla motorizada para recorrer el parque unas veces y después camine un poco, así estará al aire libre y se ejercitará”.

Haga del sueño una prioridad. “La falta de sueño puede aumentar la concentración de las hormonas del hambre y reducir las hormonas que nos hacen sentir satisfechos al comer”, comenta la Dra. Apovian. “Asegurarse de dormir ocho horas cada noche, o cuanto sea óptimo para usted, podría ayudarle a controlar el peso”. Si ronca, considere una evaluación para apnea del sueño, indica Bruce H. Cohen, MD, FAAN, director de NeuroDevelopmental Science Center en Children’s Hospital Medical Center of Akron en Ohio.

Espere recaídas. “Un antojo no hará gran diferencia para perder peso”, señala Kimball. “Dejar que lo descarrile sí lo hará. Lo importante es el progreso, no la perfección”.